martes, 9 de agosto de 2011

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Hoy he vuelto al trabajo para cubrir la ausencia de una compañera, algo que repetiré el jueves. No trabajaba desde el veintitrés de junio, cuando me sucedió la primera hemorragia, y me ha hecho muy feliz volver a atender a la gente, hacer algo útil para los demás, regresar al mundo exterior. Finalmente adelantaré el fin de mis vacaciones al día dieciséis, el martes de la semana que viene. Me ha emocionado mucho la alegría de tantas personas al volver a verme, no la esperaba tan sincera y espontánea, uno nunca espera que le quieran.

7 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Es fácil quererte, Jesús. No tiene mucho mérito.

Jesús Miramón dijo...

¡Pero si ahora mismo estaba escribiendo en tu blog! ¡Nos estábamos comentando al mismo tiempo!

¿Que es fácil quererme? No creas, no creas, tengo muchos defectos y a veces meto la pata hasta el fondo.

Qué amable eres siempre conmigo, Teresa. Un beso.

Teresa, la de la ventana dijo...

Lo importante no es no meter nunca la pata, Jesús, sino saber sacarla. Y no sé por qué, creo que tú eso lo controlas bien.

¿Amable yo? Qué va. Sólo digo lo que pienso. Y de ti sólo pienso cosas buenas... :-)

Elvira dijo...

Yo algunas veces sí que espero que me quieran bien. :-)

No me extraña nada que te hayan recibido con cariño, seguro que te lo mereces. Un beso

Jesús Miramón dijo...

Elvira, yo espero que me quieran cuatro, quince personas, pero no más. La sorpresa comienza a partir de ahí. Y no, no estoy seguro de merecerlo. Un beso.

koldo dijo...

Ánimo con esa vuelta al trabajo!!

Jesús Miramón dijo...

Lo tengo, lo tengo, Koldo, gracias.