jueves, 11 de agosto de 2011

223

Las doce de la noche
se aproximan a la orilla.
Todas y cada una de las olas
dibujan su huella.

4 comentarios:

NáN dijo...

Cargado de razones.

Jesús Miramón dijo...

Más que con el mar este minúsculo poema está en deuda con el zapato de cristal de Cenicienta.

:-)

Ofelia dijo...

Querido Jesús,
he estado leyendo tu pasado y me alegro mucho que estes mejor.
La mar de abrazos***

Jesús Miramón dijo...

Muchísimas gracias, Ofelia, la verdad es que estoy muy bien (toquemos madera). Un abrazo.