lunes, 22 de agosto de 2011

234

Lejos, muy lejos de la capital tomada por los rebeldes, el tirano sale de su jaima y contempla las estrellas en el cielo. Hace unos minutos ha sido informado de que sus hijos fueron apresados y se sorprende de no sentir nada más que cierta perplejidad mezclada con un poso de amargura y vergüenza. ¡Pocos meses atrás las naciones más poderosas del mundo le cubrían de honores y ahora lo persiguen como a un perro! Pero sabe que ya no lo pagarán, sabe que ya no podrá vengarse con sangre y fuego, ha llegado la hora de la derrota y todo esto: la lealtad de su tribu, la noche del desierto, el peso de su verdadera edad empujando sus huesos hacia el núcleo de la tierra, es lo único que le queda. Todo esto y el infierno cuando muera. Nadie mejor que él sabe cuánto lo merece.

8 comentarios:

Anusky66 dijo...

¿seguro que el cree merecer el infierno? su "endiosamiento mental" me parece que esta en un estado tan avanzado, que a lo mejor cree que ira a un paraíso privado.
Unbesazo

Portorosa dijo...

Caray, pues sí que tomas partido.

Bueno, en realidad es fácil y lógico estar contra él. Lo que ya me hace dudar es la alternativa, y qué intereses la van a colocar en su lugar. Esperemos que no sea muy decepcionante.

estrella dijo...

Yo también tomo partido. A las claras, sin dudarlo y desde hace mucho años. En cambio, prefiero no dudar de la alternativa y quiero seguir esperanzada aunque día a día sea más complicado dejarse tentar por ella, por la esperanza...
Buen día para todos!!

Jesús Miramón dijo...

Es un cuento y, como suele decirse, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

giovanni dijo...

Lo leí como un cuento, menos la última frase, que me hizo pensar a los crímenes cometidos por tantos jefes de estado y otros y que tienen poca chance de ser juzgados por el tribunal internacional de La Haya. Interesante, transformar noticias políticas en cuentos humanos.
Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

He de admitir que el parecido con la realidad no es del todo una coincidencia, pero sólo pretendía hacer un ejercicio literario. La realidad es más increíble. He visto una fotografía de uno de los rebeldes con un sorprendente fruto del saqueo del palacio de Gadafi: un fusil ametrallador de oro (ahora no encuentro la foto). Claro que, como decían con mucho sentido del humor en Twitter, el verdadero horror será encontrar su guardarropa...

NáN dijo...

Los que le cubrían de honores, siguen apareciendo en los periódicos y nos gobiernan.

O el infierno ha de ser muy grande, o más grande todavía será el manto de piedad y olvido pra todos los muertos.

Jesús Miramón dijo...

Los motivos por los que le cubrían de honores son exactamente los mismos que por los que ahora brindan por su caída. Y sí, el infierno ha de ser por fuerza un lugar muy grande y ancho.

(También hay que decir que los que le cubrían de honores y ahora bajan el pulgar fueron, bien o mal, elegidos por nosotros y por eso nos gobiernan, bien o mal. Esa es una de las pequeñas diferencias entre ellos y el tirano)

Y además esto es sólo un ejercicio de muñeca, no es ningún análisis político ni nada parecido. Jolín.