miércoles, 24 de agosto de 2011

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Me doy cuenta de que siempre estoy dando vueltas alrededor de las mismas cosas: las migas de pan, los laberintos, el minotauro; el mar de los sargazos, las cortinas convertidas en las velas de un barco; los charcos de los caminos del campo después de la lluvia, los océanos lejanos, los cercanos campos de cebada en primavera; los vencejos, los aviones comunes, los gorriones, las salamanquesas, los murciélagos; los árboles del jardín del edificio donde trabajo, el río Vero al otro lado de la calle, los viñedos que atravieso con el coche cuando voy y vengo de Barbastro; la lluvia, el viento, el fuego en la chimenea; el terror al verano en este territorio, el amor al frío de este territorio; el huerto de mis padres; el cielo, la atmósfera, el espacio, el universo; mi habitación, mi silla, mi mesa, esta pantalla en blanco en la que escribo; los estratos geológicos, las páginas sucesivas, los numerales, el paso de los años; mi coche convertido en una máquina del tiempo: el futuro en el parabrisas, el pasado en el espejo retrovisor. Soy consciente de que el mundo es muy grande y mi vida pequeña. Cada vez estoy más seguro de que el sentido de nuestra existencia reside en la exploración.

14 comentarios:

Portorosa dijo...

Está bien, que sea así.

Anusky66 dijo...

y nosotros disfrutamos compartiendo todo eso que encuentras mientras exploras.
Unbesazo

Teresa, la de la ventana dijo...

Un universo, el "miramoniano", apasionante. Del que una nunca se cansa de ver un nuevo matiz, un nuevo doblez.

Jesús Miramón dijo...

O, lo que es lo mismo, amén.

Un abrazo, Porto.

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Anusky, otro sentido no tiene publicar. Compartir, dar testimonio, todo eso. Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Que tú digas eso, Teresa, que llevas leyéndome no sé cuantísimos años, me emociona especialmente. A veces temo repetirme (porque me repito) pero ¿cómo no hacerlo si esto es un diario y mi vida es la más común y corriente del mundo? Un beso.

giovanni dijo...

Explorar, observar, escribir. Felizmente sigues escribiendo sobre 'las mismas cosas'. Me encanta lo que escribes, hasta esta reflexión sobre el escribir que es, al mismo tiempo, una reflexión sobre el vivir. El pequeño mundo también es grande.

Un abrazo

PD: En muchas palabras digo lo mismo que Portorosa.

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, Giovanni, y gracias.

Ángela Marcos dijo...

Y está bien que así sea, pues ese mundo tuyo es precisamente el que me trae por aquí.
La última frase me hace pensar. El sentido de nuestra existencia, dices. La exploración. Interesante.
Creo que no necesito darle un sentido a mi existencia, por no hablar de la existencia de los demás. No sé muy bien cómo interpretar las palabras "el sentido de la existencia". ¡Socorro!

Jesús Miramón dijo...

Yo tampoco sé muy bien qué quiero decir exactamente, Ángela, pero tengo la sensación, el sentimiento, de que la vida es un don, algo que, en cualquier caso, nos está sucediendo y, llámale sentido o necesidad, ¿qué mejor que explorarla, en qué otro afán ocuparla? Aunque, ahora que lo pienso, esta pregunta, además de retórica y redundante, es inevitable, pues nuestra especie sólo sabe hacer eso: explorar (la jungla, la ciudad, la habitación, nuestra memoria).

NáN dijo...

En una sola de agua hay motivos para explorarla una vida entera.

Jesús Miramón dijo...

El mundo ordinario no existe para mí. Cuanto más sabemos de él, tanto más enigmático se torna, y la vida que en él existe se nos revela como una extraordinaria anomalía cósmica. Un árbol que crece y el murmullo de sus hojas: con eso tengo más que suficiente.

Wislawa Szymborska

José Luis Ríos dijo...

Un saludo, Jesús.

Jesús Miramón dijo...

Un saludo, José Luis (y buen camino).