sábado, 27 de agosto de 2011

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Alguien dijo que la siesta perfecta no debería durar más de veintiséis minutos y, para mi sorpresa, alguien se lo tomó lo suficientemente en serio como para publicarlo.

6 comentarios:

Jesús Miramón dijo...

Texto escrito después de una siesta de dos horas...

giovanni dijo...

Es interesante interrogarse qué es perfecta y por qué.

Jesús Miramón dijo...

La siesta perfecta es aquella de la que te despiertas fresco, descansado y optimista para lo que queda del día, y hablar de minutos es absurdo, ni siquiera todos los días necesita uno el mismo tiempo.

Para mí la siesta es tan sagrada que se convierte en uno de los principales inconvenientes para comer fuera de casa.

NáN dijo...

comparto tu sensación de inconveniencia. Tiendo a las siestas larga, permo me arrepiento después por el tiempo perdido.

Jesús Miramón dijo...

Sobre la inconveniencia: ir a comer a un buen restaurante, degustar platos ricos, beber vino, acabar con un postre, una copa, tal vez un digestivo, y no poder ir a echarte un rato en cualquier sitio cuando te sobreviene ese bajón inapelable... es terrible. Qué mal se pasa.

Sobre el tiempo perdido: eso es como hablar del oxígeno perdido o las neuronas perdidas. Además no hay mayor modo de perder el tiempo que arrepentirse de haberlo perdido.

Portorosa dijo...

no hay mayor modo de perder el tiempo que arrepentirse de haberlo perdido

¡!
Lo tendré en cuenta.