miércoles, 31 de agosto de 2011

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La idea de una cabaña de troncos desnudos, el suelo de tierra batida, una tosca chimenea, dos estanterías, una cama, una mesa, una silla. La idea del bosque de abedules, el río y la montaña. La idea de la soledad.

12 comentarios:

José Luis Ríos dijo...

Walden, de Thoreau

Jesús Miramón dijo...

Thoreau escribió Walden, que no he leído pero ahora me apetece leer. Las cinco estaciones las escribo yo.

Ángela dijo...

Jesús, vente p'acá. Todavía se encuentra bastante oro por aquí, mucha gente vive de ello. Te compras una batea (yo te digo dónde), te remangas los pantalones y te metes en el río, a buscar. Te deslomas, eso seguro, pero serían unas buenas vacaciones (si no algo más).

Teresa, la de la ventana dijo...

Angela, no nos tientes...

Jesús Miramón dijo...

¡Vente pa Dakota, Pepe! Me ha sorprendido lo que dices, Ángela, ¡todavía existen los buscadores de oro!

:-)

NáN dijo...

Una semana así, de vez en cuando, nos curaba de todo mal.

Jesús Miramón dijo...

Seguro que sí, Nán. Dentro de cada uno de nosotros hay un ermitaño esperando su ocasión.

Ángela dijo...

¡Cómo que sigue habiendo buscadores de oro! Ya te digo, hay gente por aquí que vive de eso. En las Black Hills hay oro, y se paga a unos $1500-$1800 la onza. El otro día, sin ir más lejos, había un tipo de esos en un mercadillo callejero. A mí también me asaltó la tentación, pero según tengo la zona lumbar, no sé si las ganancias me iban a dar para pagar al quiropráctico.

Petrusdom dijo...

Para mí, esa imagen tan naif que nos has descrito me trae a la mente el héroe solitario.
un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Hola, Petrusdom, cuánto tiempo, me alegro mucho de verte por aquí. Más que en un héroe pienso en un trampero de gorro de piel de mapache y chaqueta con flecos. Uno de los libros que más me impresionaron cuando era un niño fue una biografía novelada del colono y explorador Daniel Boone editada en la colección Historias Selección de Editorial Bruguera, aquellos libros que insertaban una página de viñetas cada dos de texto. Somos el fruto de muchas semillas.

Portorosa dijo...

¡Dios mío, hay gente real que vive cerca de las Colinas Negras!

Qué impresión...

Ángela dijo...

Portorosa, todo depende de lo que consideremos "gente real", je, je. Real o no, yo no vivo cerca de las Colinas Negras, sino que vivo en ellas. Y no estoy sola, hay más gente por aquí. No mucha, aclaro. En el lenguaje Lakota se llaman Pahasapa.