domingo, 4 de septiembre de 2011

247

Mientras escucho a mi amigo caigo en la cuenta de que conozco a pocas personas tan apasionadas como él, tan deseosas de aprender y explorar y observar el mundo como él. Nuestras voces resuenan en la calle desierta a estas horas de la madrugada. El canto de los grillos se mezcla con la fotografía, la literatura, el Camino de Santiago, la vida.

11 comentarios:

Elvira dijo...

¡Qué bueno es el entusiasmo, y qué grande la amistad! ¡Enhorabuena a los dos.

Un beso

NáN dijo...

Esa peli la vi: "Dos hombres y un destino". Fantástica.

José Luis Ríos dijo...

Gracias, Jesús, es un placer, siempre, hablar contigo, lo sabes.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Elvira, Nán: entusiasmo, amistad y destino, ¿puede haber algo mejor?

:)

Jesús Miramón dijo...

Para mí también, José Luis, (y hacía una noche fresca y muy agradable, además). Un abrazo.

giovanni dijo...

Esa amistad no me extraña. Me gusta el sonido de voces que resuenan en una calle desierta, como también me gustó el tiempo que pasaba entre los distantes cañonazos de la tormenta y el momento en que te levantaste por haber llegado la lluvia (post 245). Sonido, tiempo, música.
Abrazos

Jesús Miramón dijo...

Los sonidos son muy importantes para los seres humanos, los escuchamos desde antes de salir al mundo en los latidos del corazón de nuestras madres. Luego, al nacer, se amplían a la misma velocidad que nuestras experiencias, nuestras amistades, nuestros descubrimientos y horizontes.

Miguel Baquero dijo...

Totalmente de acuerdo contigo y con los mértidos de tu amigo.

Pau Llanes dijo...

Imagino... dos luciérnagas en la madrugada. No me extraña que los grillos tuvieran envidia y cricraran...

Volveré con más tiempo...

Pau Llanes

Jesús Miramón dijo...

Cómo no, Miguel. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Pau Llanes, bienvenido a mi blog.