lunes, 5 de septiembre de 2011

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Una charanga pasa por la calle mientras valoro las posibilidades que el sistema le ofrece a un albañil que ha perdido su trabajo a los cincuenta y siete años. Venciendo la tentación de volverme a mirar por la ventana termino de hacer las cuentas que abandonan a este hombre en la orilla de un subsidio de poco más de cuatrocientos euros al mes a los cincuenta y nueve años. Si no tiene ahorros, rentas o un patrimonio que le permita tirar adelante desde ese momento hasta su jubilación, va a pasarlo muy mal. Con la música festiva de fondo le informo de su situación. «Algo ya sabía», dice con la mirada perdida en el jolgorio que se desarrolla detrás de mí, «tengo una sobrina en Barcelona que sabe de estas cosas y me dijo lo mismo que tú». Asiento con la cabeza. La algarabía del sonido de los instrumentos de viento mezclado con los gritos de los críos entra en la agencia a través de las ventanas abiertas. Se levanta, me ofrece la mano, se la estrecho, me da las gracias con una esforzada sonrisa y dice, señalando el bullicio de la calle con la barbilla: «Voy a bailar un poco».

5 comentarios:

Jesús Miramón dijo...

Son las fiestas patronales de Barbastro. Cuando este hombre se fue recordé el famoso poema de Kavafis:

LOS DIOSES ABANDONAN A ANTONIO

Cuando de pronto, a medianoche, oigas
pasar el tropel invisible, las voces cristalinas,
la música embriagadora de sus coros,
sabrás que la Fortuna te abandona, que la esperanza
cae, que toda una vida de deseos
se deshace en humo. ¡Ah, no sufras
por algo que ya excede el desengaño!
Como un hombre desde hace tiempo preparado,
Saluda con valor a Alejandría que se marcha.
Y no te engañes, no digas
que era un sueño, que tus oídos te confunden,
quedan las súplicas y las lamentaciones para los cobardes,
deja volar las vanas esperanzas,
y como un hombre desde hace tiempo preparado,
deliberadamente, con un orgullo y una resignación
dignos de ti y de la ciudad
asómate a la ventana abierta
para beber, más allá del desengaño,
la última embriaguez de ese tropel divino,
y saluda, saluda a Alejandría que se marcha.

(Versión de Aurora Bernárdez)

Elvira dijo...

¡Qué situación tan dura! ¡Y cuántas personas están así!

El poema me ha impresionado. "Deja volar las vanas esperanzas"...

Un beso

Portorosa dijo...

Joder.

Este albañil, seguramente sin saber nada de poesía ni conocer a Kavafis, ha dicho lo mismo, y lo ha llevado a cabo.

Jesús Miramón dijo...

Elvira, no sé qué pasará, cada vez hay más personas en la antesala de la pobreza y la exclusión social, y hablo de personas que nunca se vieron en esa situación.

Hoy he atendido a una persona que iba a sacar a su madre de la residencia donde vivía desde hace años para llevársela a casa porque literalmente, y me lo ha dicho sin ningún atisbo de conflicto moral, "necesito su pensión para sobrevivir". Me han dado ganas de preguntarle si cuando su situación económica mejorara volvería a ingresarla en una residencia pero en esas situaciones uno tira de pura profesionalidad.

Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Porto, es que la buena poesía nos concierne a todos, habla de todos y, en un momento u otro, se cumple en todos nosotros. Por eso, en mi opinión, es el género literario que más se acerca a la verdad de nuestra condición humana.

Un abrazo.