jueves, 8 de septiembre de 2011

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Qué si la línea que separa ayer de hoy es tenue como una ráfaga de viento moviendo las cortinas del dormitorio. Qué si la huella del sueño más profundo es una boca seca. Qué si todos los proyectos, cualquier proyecto, tus proyectos, mis proyectos, son como hojas secas cayendo en el patio de atrás de un edificio de ladrillos rojos. Qué si la tormenta solar que acabará contigo y conmigo ha comenzado a estallar hace un segundo. Qué si nuestros besos. Qué.

10 comentarios:

Anna Jorba Ricart dijo...

Hace tiempo que entro a leer tus escritos que a diario dejas.
Hoy me presento para decirte que me son gratos tus pensamientos.
Te saludo.

NáN dijo...

solo polvo
más polvo entusiasmado

(en el sentido sagrado del término)

Miguel Baquero dijo...

Con un poco de suerte, nos quedara el recuerdo, o al menos el regusto, de textos tan hermosos como éste. Lo de las hojas secas es de poner el vello de punta

José Luis Ríos dijo...

Todo lo que tenemos es prestado, me parece.

Un abrazo, Jesús

Anusky66 dijo...

siempre queda la esperanza de que algún proyecto germine y de frutos , antes de acumularse con otras hojas secas
Unbesazo

Jesús Miramón dijo...

Hola, Anna, y a mí me gusta que te sean gratos. Bienvenida a Las cinco estaciones.

Jesús Miramón dijo...

Polvo entusiasmado, polvo de ala de mariposa, polvo inquisitivo, polvo flotante a la luz del sol, polvo enamorado de la vida.

Me encantan los polvos (en todos los sentidos del término).

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Miguel. Se nota que ya presiento el otoño, ¿verdad?

Jesús Miramón dijo...

A mí también me lo parece, José Luis, a mí también me lo parece. En realidad no poseemos nada, ¿qué pueden poseer los mortales? A partir de ahí todo es más fácil. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Ah, pero las hojas secas nacieron verdes, Anusky, y aún antes fueron tiernas yemas frescas. No hay que perder la esperanza, eso nunca. La primavera existe. Los frutos existen. Un beso.