viernes, 9 de septiembre de 2011

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Eres el jinete solitario que cabalga entre altas rocas de arenisca modeladas por el viento. Eres el grumete escondido al fondo de un tonel de manzanas. Eres el explorador que se abre paso en la jungla a golpe de machete. Eres el astronauta asomado al vértigo del espacio vacío. Eres el náufrago que pasea por la playa con un parasol de piel de cabra silvestre. Eres el paracaidista que desciende lentamente sobre territorio enemigo entre ráfagas de trazadoras y explosiones antiaéreas. Eres el niño que ante la aparición de velas blancas en el horizonte huye despavorido hacia el interior de la isla. Eres el profesor nuevo en un instituto del gueto. Eres Romeo. Eres el minotauro.

7 comentarios:

Portorosa dijo...

Soy el hombre que mientras cocina para su familia mira por la ventana los vencejos. Soy el hombre que al conducir por una carretera secundaria de Aragón contempla embelesado los campos de cebada.

Anna Jorba Ricart dijo...

El ser humano es en muchos momentos un poco de todo de los personajes que citas.
Yo soy un antes y me he convertido en un después de....

José Luis Ríos dijo...

Haces muy bien es recordarnos lo que somos, junto a las inercias, repeticiones y banalidades de la vida diaria.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Porto, me has emocionado de verdad. Gracias. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Anna. Pienso sinceramente que el ser humano es prodigioso, lo que pasa es que a menudo se olvida de que lo es.

Jesús Miramón dijo...

Inercias, repeticiones, banalidades... ¡y es viernes!

:-)

Portorosa dijo...

Me alegro.
He dicho la verdad, además

Otro.