sábado, 10 de septiembre de 2011

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El verano se resiste a rendirse. ¡Hace calor, calor, calor! El calor me hace tan desgraciado, me deprime tanto. Mi hija me comenta así, como de pasada, que estoy engordando y, oh, dioses, a fe mía que sé que es verdad. Y es que de acuerdo, sí, voy a caminar cuando las temperaturas marcianas lo permiten y de vez en cuando, más de vez en cuando de lo que debería, pedaleo patéticamente frente al aire acondicionado, pero me gusta tanto comer y beber, sobre todo desde que recuperé el olfato... me gusta mucho a pesar del calor que me deprime y me angustia. Hoy es diez de septiembre y hace calor, calor, calor. Sólo me salva la imaginación, y allí la banquisa que cruje bajo mi peso.

15 comentarios:

Anna Jorba Ricart dijo...

A mi me gusta tambien comer y llevo una encarnizada lucha con el peso.
¡no hay que tener pereza!, se trata de cuidarse..
y el calor...siempre es pasajero.

Ángela dijo...

Pues fíjate, Jesús, aquí también está haciendo calor, de lo que me alegro mucho, a ver si acaban de madurar los tomates en la mata. Por las noches ya refresca bastante, hace falta una mantita. Yo suelo salir a montar en bicicleta por la mañana muy temprano, antes de que apriete el sol.
Hoy me he pesado, y he conseguido rebajar 10 libras.

Anónimo dijo...

¿Pero no habíamos quedado en que las temperaturas de Marte eran más frescas que las de aquí?

Bolo

añil dijo...

Con un poco de control, ahora te mereces disfrutar de tu olfato y degustar a gusto. Ya llegará el invierno y podrás pasear quemando calorías extra.

Un beso

Anusky66 dijo...

opino igual que añil , ahora es lógico que disfrutes de recuperar olfato y gusto , pero con moderación y después ya tocará ponerse a caminar de forma mas intensiva, cuando al otoño le de la gana de llegar ( que tampoco puede tardar tanto )
Unbesazo

Jesús Miramón dijo...

¿De verdad que es pasajero, Anna? ¿Seguro que llegará el otoño y lloverá y todo eso? Ay.

Jesús Miramón dijo...

Ángela, he ido a mirar una tabla de equivalencias y 10 libras son casi cinco kilos. Yo con eso me conformaba. En cualquier caso lo importante es que tus tomates norteamericanos puedan madurar en la mata. Qué ricos.

Jesús Miramón dijo...

Seguro que sí, Bolo. Cuando la humanidad colonice Marte enviarán astronautas aragoneses por aquello de la adaptación a las extremas temperaturas marcianas. ¿Te imaginas ese cohete lleno de maños?

Jesús Miramón dijo...

Ay, control... ése ha sido siempre problema, Añil, y con el olfato recuperado ¿cómo controlar mi habitual tendencia a ponerme hasta arriba de todo?

Hoy he limpiado unas anchoas de L'Escala en salazón y las he preparado con ajo y perejil picado y buen aceite virgen de las tierras de Lérida. Eso era el vermú. Para comer había ternasco al horno con patatas y una ensalada sencilla. ¿Control? He bajado a comprar el periódico (casi me muero de la chicharra que caía sobre Binéfar) y al volver a casa toda la escalera olía a mi corderico asándose lentamente a 180 grados. Estaba buenísimo con un vino de La Mancha honesto y de buen precio.

Pero tienes razón, después de lo mal que lo pasé a raíz de la operación tengo derecho a disfrutar un poco. Ya llegará (porque llegará, ¿verdad?) el frío y podré hacer ejercicio sin ponerme al borde del colapso.

Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Anusky, tus palabras, exceptuando tal vez "moderación", que trataré de añadir a mi vocabulario, se adaptan como un guante a mi realidad actual. Un beso.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Es una lástima que nuestros horarios no coincidan, y vayamos a andar cada uno a una hora distinta, tú por las tardes, yo por las mañanas.

Un abrazo

Ángela dijo...

¡Pero cómo no voy a adelgazar yo, si no como ternasco! ¡Ternasco, mmmm, qué rico! Con sus patatitas, mmmm, hace añísimos que no como ternasco.

Jesús Miramón dijo...

Ojalá pudiéramos salir a caminar juntos, José Luis. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Pero, Ángela, ¿no venden corderos de menos de noventa días en Dakota? No sabrá igual, eso seguro, pero con patatas y aceite de oliva tal vez se parezca un poco. Eso sí, como el ternasco aragonés ninguno. Jau.

Jesús Miramón dijo...

¡Ángela, acabo de leerlo en otro sitio! ¡Felicidades, muchísimas felicidades! Y, pensando en nietos, recuerdo algo que un amigo escribió en un comentario de este blog: ante mi manida metáfora de la vida como una cerilla que se consume hasta apagarse, él me dijo que la vida era una luz, una antorcha que pasa de mano en mano sin apagarse nunca, más allá de nosotros. Una esperanza. Así lo creo ahora. Felicidades, Ángela. Un beso.