miércoles, 14 de septiembre de 2011

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A las ocho de la mañana salgo del garaje camino de Barbastro y me cruzo con jóvenes que vuelven a casa con sus sombreros y sus pañuelos de fiesta. Un grupo habla en una esquina y una pareja camina por la acera, el brazo derecho de él sobre los hombros de ella, el brazo izquierdo de ella rodeando la cintura de él. Las ferias aparecen casi desiertas, la calzada cubierta de basura de colores, los puestos cerrados con persianas y cortinas. Esquivando las vallas metálicas que durante estos días sitian mi barrio logro escapar y salir finalmente a la carretera. En ella, a pesar del tráfico y por extraño que parezca, me siento libre.

10 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

No es extraño. O al menos, yo lo entiendo perfectamente.

Conclusión: somos unos raros. Los dos. ;-)

José Luis Ríos Gabás dijo...

De cerca, me parece que todos somos raros.

Jesús Miramón dijo...

Porque a ti también te gusta mucho conducir. Y sé que tenemos más cosas en común, por ejemplo que ambos odiamos el calor y tenemos alma de celtas... :-)

Jesús Miramón dijo...

De cerca, de lejos, en el microscopio atómico, desde la estación espacial... Los seres humanos somos los bichos más raros del mundo. ¡Ay, si no tuviéramos tantos pájaros en la cabeza otro gallo nos cantaría!

Portorosa dijo...

si no tuviéramos tantos pájaros en la cabeza otro gallo nos cantaría

Parece un juego de palabras :)

Miguel Baquero dijo...

Será por la edad. a mí tambie´n cada vez me gusta menos la obligación de divertirme

NáN dijo...

En cambio, yo, aplaudo la felicidad de esos dos jóvenes que regresan abrazados. Pienso que ojalá sea esa su primera noche de amor, y que ha salido de la Fiesta.

Si es así (y siempre es así para algunos), acepto la cuenta del camarero y la pago (con poca propina).

Jesús Miramón dijo...

Precisamente el primer post de toda mi vida, la primera entrada de Innisfree, hablaba de pájaros en la cabeza. Ahora que lo pienso, dentro o fuera de mi cabeza los pájaros siempre me han acompañado..

Jesús Miramón dijo...

Sí, a mí también me disgusta esa formalidad, esa regularización de la diversión.

Jesús Miramón dijo...

Pero en absoluto me disgusta la felicidad de los jóvenes abrazados ni la de los que hablaban en la esquina ni la de nadie, por supuesto. Si hay algo que me gusta es la felicidad de los demás, y si ha de ser en celebraciones tradicionales o navidad o demás fiestas de guardar, pues sea. Lo cascarrabias no quita lo cortés.