domingo, 18 de septiembre de 2011

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En el parque de la plaza que hay detrás de mi casa se reúnen grupos de jóvenes para hacer botellón. Gritan y ríen sentados en los columpios infantiles, no muy lejos de la residencia de día, no muy lejos de los campos de petanca, no muy lejos de ninguna parte, en realidad. Su inocencia me consuela más de lo que me molestan sus gritos.

4 comentarios:

NáN dijo...

Siempre imaginé que no tendría hijos (tuve uno), pero me gustaba "ensoñar" que tendría muchos niestos y nietas, que vendrían a verme de adolescentes.

Es algo tan imposible (tener muchos niestos sin tener hijos), como la situación de Lola ante el fútbol: es, simultáneamente, del Barça (como yo) y de Iker Casillas. De fútbol sabe menos que yo (que ya es decir).

Una noche que estaba en Roma por trabajo y me llamó, le dije que iba a ver por la tele una final de copa o algo así entre el Barça y el Real Madrid. ¡Que gane el Barça!, me dijo. A los dos segundos añadió: pero que a Casillas no le metan ningún gol.

Y se quedó tan pancha y feliz

Jesús Miramón dijo...

¡Ja, ja, ja, qué bueno! A veces pasan esas cosas, deseos incompatibles, sentimientos contradictorios.

Claro que, en el caso de Lola, cabe una posibilidad: que Casillas no jugase de titular alguna vez y en su lugar quien recibiese los goles fuera el portero suplente... Aunque esto sí que es casi imposible.

A filla do mar dijo...

Justo eso mismo venía pensando yo, camino del trabajo, esta mañana. En lo que tendría que ocurrir para que se cumpliesen los deseos contradictorios de Lola.

Cuántas veces, sin darnos cuentan, estarán pensando en nosotros?

Qué sentirá Lola si se entera de que yo pensaba en ella a las 8 de la mañana de este martes de septiembre, a más de 600 kilómetros de su casa?

Besos a los dos, NáN, Jesús. Bueno, a los tres; a Lola también.

Jesús Miramón dijo...

Cuántas veces, sin darnos cuentan, estarán pensando en nosotros?

Me gusta.

Un beso, Filla do Mar.