viernes, 23 de septiembre de 2011

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La tarde funde a negro tan despacio que es imposible discernir el instante preciso en el que sucede. Se escuchan truenos remotos. Oh, dioses de las nubes y la lluvia, no paséis de largo esta noche, por favor.

5 comentarios:

Paco Principiante dijo...

La danza de la lluvia, Jesús, la danza de la lluvia.
Invoca. Ora. Pero sobre todo, baila, creo que es infalible...
Espero que al menos algunas gotas haya dejado.

Jesús Miramón dijo...

Ha dejado algunas gotas, y cuando digo algunas gotas quiero decir exactamente eso: algunas gotas. Los dioses estaban perezosos esta noche. Se están buscando que me pase a alguna religión monoteísta.

Ángela dijo...

Cuando ya no es posible distinguir un hilo blanco de un hilo negro...

Jesús Miramón dijo...

Qué preciosidad de expresión, Ángela. Me encanta. Cuando ya no es posible distinguir un hilo blanco de un hilo negro. Me encanta.

Ángela dijo...

La expresión no es mía, Jesús, es de los árabes, es su manera de saber cuándo pueden empezar a comer durante el Ramadán.
A mí también me encanta y además me queda muy cerca eso de los hilos.