domingo, 25 de septiembre de 2011

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Ayer comí con unos pocos amigos. Para mí esto es algo relativamente extraordinario por dos razones: porque no suelo comer fuera de mi casa y porque nunca he tenido muchas amistades. Sin embargo, para mi propia sorpresa, tengo algunas, no demasiadas, y se da la circunstancia de que son personas a las que conocí con casi cuarenta años. He aprendido que no existe una edad para conocer a otros seres humanos y, si los astros coinciden, enamorarse un poco de algunos de ellos, pues siempre he pensado que la amistad es una manifestación de amor y posee, en todos los grados posibles, sus mismos atributos: curiosidad, atracción, interés, generosidad, cierta necesidad de compartir y aprender y confortar. Ayer comí con unos amigos y disfruté mucho de su compañía. Todavía me siento feliz al recordarlo.

7 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Qué suerte tienen esos pocos amigos tuyos, Jesús. Ojalá sean conscientes de lo privilegiados que son...

Elvira dijo...

Te entiendo, Jesús. Me pasa algo muy parecido. Valoro muchísimo la amistad de verdad. En cambio la vida social me cansa y me aburre (cuando no me irrita directamente).

Un beso

Ángela dijo...

Yo tengo una amiga desde hace 34 años, es mi mejor amiga, es una amistad verdadera, preciosa, y las dos nos damos cuenta de la suerte que tenemos y de lo importante y rara que es nuestra amistad.
Y cuando me mudé a vivir aquí, ya con 48 años, tuve que empezar a conocer gente y hacer amistades, aunque son amistades de poco recorrido aún. A mi edad, es difícil que ninguna de mis amistades recientes vaya a acompañarme 34 años, no pienso vivir tanto. Aunque nunca se sabe.

A filla do mar dijo...

Una vez quise escribir un post sobre esto, a raíz de la evolución de las amistades de mis padres.

No es extraño que alguna gente diga cosas como que ya no necesitan conocer gente, que ya tienen suficientes amigos. A mí eso me parece algo así como morirse...

Si algo tiene estar vivo es la posibilidad de seguir conociendo y descubriendo, no?

Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Las amistades son uno de los mejores frutos de nuestro viaje, no me cabe la menor duda. Amistades distintas, de diferentes grados y ámbitos, pero tan valiosas. A veces nos pueden curar.

Un beso a las cuatro.

Gemma dijo...

A mí me gusta mucho tu definición de amistad. Creo que concuerda bastante con la visión que yo tengo de ella.
Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Me alegro, Gemma. Un abrazo.