lunes, 26 de septiembre de 2011

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Cada mañana hablo por teléfono con mucha gente. Asistentes sociales de las comarcas, particulares, empresas, centros de salud, oficinas de empleo, etcétera. Con algunas de esas personas me relaciono con mucha frecuencia, casi a diario, y al cabo de los meses y los años he establecido con ellas una relación muy familiar. Lo interesante, claro, es que no conozco su aspecto, soy capaz de identificar su voz al otro lado del auricular pero no sé cómo son realmente, así como ellas tampoco saben cómo soy yo a pesar de reconocerme inmediatamente al descolgar el teléfono. Se da la circunstancia de que casi todas esas personas son mujeres, como suele suceder en los puestos de trabajo que se obtienen por oposición, y sus voces me interesan, me sugieren asociaciones que probablemente no tienen nada que ver con la realidad y abarcan desde la seducción a la misantropía, desde el optimismo congénito hasta el miedo y la histeria global que la crisis económica está despertando en el mundo. Alguna vez he pensado que estaría bien tomarme unos días de vacaciones y conocerlas en persona, hacer un recorrido por las distintas comarcas del Pirineo y Prepirineo y saber cómo son. Invitarlas a un café. Hablar del tiempo. Esas cosas.

9 comentarios:

Ángela dijo...

Sí, a mí también me pasa. Bueno, me ha pasado siempre, lo de hablar con muchísima gente por teléfono y no llegar a conocerlos nunca. Pero ahora tendría que recorrer el continente, pues hablo con gente tanto de Carolina del Sur como de Hawaii. Ya me gustaría tomarme unas vacaciones para invitarles a todos a un cafe. Varios meses, tendrían que ser. Lo voy a pensar.

giovanni dijo...

Buena idea, hablar del tiempo y esas cosas. La crisis no me parece un tema atractivo para charlar. Ayer escribí en mi blog que soñé sobre la crisis. Hoy acabo de colgar un vídeo sobre hormigas que tal vez te guste. Un abrazo

Portorosa dijo...

Sería una experiencias magnífica, seguro.

Miguel Baquero dijo...

Por experiencia sé que esas cosas suelen traer decepciones. La chica de voz amable y sensual por teléfono luego resulta borde y cargante; el tipo simpático y obsequioso un antipático pedante...

Diva Gando dijo...

Totalmente de acuerdo con Migue Baquero. Prefiero quedarme con las voces e imaginarme el resto....

A filla do mar dijo...

Yo hace años, en mi etapa de becaria, hablaba practicamente a diario con una chica de la delegación de Vigo.

Dejé aquel trabajo y durante años no supe nada más de ella.

Cuando empecé con la adopción de mi hijo conocí a mucha gente y un día, de repente, aquella chica y yo nos dimos cuenta de que éramos aquellas dos compañeras de trabajo. Nunca nos habíamos visto las caras.

Y resultó ser como yo la imaginaba, una persona excelente!

Jesús Miramón dijo...

Bueno, en alguna ocasión sí he conocido a alguna de esas personas. Recuerdo que un verano pasó por la agencia la chica que por aquel entonces trabajaba en el centro de salud de Benabarre sólo para saludarnos, nos reímos un rato, fue muy agradable. No me decepcionó lo más mínimo (y era más guapa de lo que había imaginado). Así que disiento de Miguel y Diva y no quiero ser tan desconfiado y pesimista como ellos, he dicho. Además yo creo que la voz, sobre todo si se habla con esa persona con cierta frecuencia, miente muy poco. El aspecto físico puede sorprendernos pero, y hablo por alguna experiencia más, no suele pasar lo mismo con la personalidad.

Besos y abrazos.

Elvira dijo...

Ya sé que no es lo mismo, pero yo me pasé 2 años y medio hablando por teléfono con alguien que conocí a través del blog, y este verano nos conocimos en persona. Es exactamente la misma relación que por teléfono, nos habíamos conocido muy bien sin vernos.

No estaría nada mal ese plan, Jesús.

Un beso

Jesús Miramón dijo...

No, no estaría nada mal, Elvira. Un beso.