viernes, 30 de septiembre de 2011

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Hoy he sido el primero en llegar a la agencia. Me gusta abrir el candado y subir la persiana como si fuese una pequeña frutería o una librería, encender las luces, abrir algunas ventanas para que entre el aire fresco de la calle. Cada día es una promesa.

6 comentarios:

A filla do mar dijo...

La esperanza del fin de semana.

Jesús Miramón dijo...

¡Te prometo que al escribir no me acordaba de eso!
Un beso.

giovanni dijo...

Durante muchos años llegué de primero en la oficina y reconozco ese sentimiento. Ahora, trabajando en casa, igual cada día es una promesa. Pero es distinto, ir a trabajar en otro lugar (el viaje en coche no me gustó tanto, era muy diferente del tuyo o de José Luis).

Miguel Baquero dijo...

Seguro que te gusta el cierre de las puertas metálicas al subir... A mí me parece un sonido excelso.

Jesús Miramón dijo...

Lo he dicho muchas veces, Giovanni: disfruto conduciendo, esos primeros treinta kilómetros matutinos me sirven para aterrizar en el nuevo día. También me gusta trabajar fuera de casa y entrar en contacto "carnal" con el mundo exterior.

Jesús Miramón dijo...

Bueno, Miguel, las persianas de mi trabajo son eléctricas y no hacen un sonido tan evocador como las metálicas, ojalá.