miércoles, 5 de octubre de 2011

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Durante los primeros viajes espaciales los psicólogos aconsejaban a los astronautas que no perdiesen de vista la tierra; cuando comenzaron los paseos fuera de la protección de la nave la recomendación era evitar dar la espalda a nuestro planeta y enfrentarse, frágil y flotante, a la vacía inmensidad del cosmos, pues se temía que una experiencia tan poderosa podía dañar la estabilidad emocional necesaria para el cumplimiento de las misiones. Sucedió, sin embargo, que en un momento dado los astronautas contemplaron la infinita oscuridad del espacio exterior y, más allá del asombro, ninguno de los temores de los psicólogos se cumplió. Así de valiente o de insensata es nuestra especie.

Pensé en ello el domingo mientras miraba una interesante entrevista a Svante Pääbo, el genetista sueco que demostró que en el genoma de todos los seres humanos del mundo, excepto los que se quedaron en el continente africano, existe aproximadamente un dos y medio por ciento de código neandertal, lo que demuestra que hubo una hibridación entre las dos especies tras las migraciones africanas y, de algún modo, los neandertales sobreviven en cada uno de nosotros. Pensé en los diminutos astronautas enfrentándose al vacío infinito del cosmos cuando el doctor Pääbo explicaba en la entrevista su teoría acerca del motivo por el que los neandertales habían permanecido durante cuatrocientos mil años en sus territorios de evolución mientras los hombres modernos, en menos de cien mil años tras su salida de África, se extendían sobre la superficie de toda la tierra. Pääbo dice: «‎Los neandertales nunca cruzaron el mar si no veían tierra del otro lado; nosotros sí y por eso hemos colonizado el mundo entero». Los neandertales eran precavidos y, en ese sentido, más inteligentes que el homo sapiens: ¿quién podía estar tan loco como para lanzarse al mar y navegar hasta perder de vista la costa sin saber qué le esperaba al otro lado del horizonte? ¿Quién tan loco como para enfrentarse a la inmensidad del universo flotando en la ingravidez del espacio exterior sin perder la cordura ni el valor?

4 comentarios:

Portorosa dijo...

Ese vértigo...

Fantástica entrada.

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Porto. Si tienes tiempo mírate la entrevista completa, es interesantísima.



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Esta mañana me he levantado con la noticia de la muerte de un verdadero pionero, Steve Jobs. Al fin descansará de la batalla que luchaba desde 2004 pero para todos los maqueros hoy es un día triste.

Miguel Baquero dijo...

Qué buen texto. Efectivamente, ¿qué hubiera hecho el homo sapiens si no hubiera tenido bastante de homo loco e insensatus sapiens?

Jesús Miramón dijo...

¡Homo loco e insensatus sapiens! Me gusta.