lunes, 10 de octubre de 2011

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Al regresar de Barbastro me he encontrado con la sorpresa del último tramo de la autovía terminado y abierto al tráfico. En vez de desviarme en el lugar donde vengo haciéndolo desde hace tanto tiempo he seguido recto sobre un flamante asfalto sin estrenar. De este modo la vieja Nacional 240, tan presente en mis textos de los diarios anteriores y en tantas de mis fotografías, se aleja.

4 comentarios:

Portorosa dijo...

Vuelve de vez en cuando, para aminorar la marcha, ¿eh? También la nuestra.

Buenos días.

Jesús Miramón dijo...

Muchos tramos de la nueva autovía discurren sobre el de la antigua Nacional 240 y la carretera que han dejado en su lugar ya no tiene nada que ver con la que fue. Cuando busque lentitud y paisaje volveré por la comarcal A-133 (aunque en el último tramo entre San Esteban y Binéfar también están de obras).

Buenos días!

giovanni dijo...

La vieja Nacional 240 guarda memorias y ya no es lo que fue.

Jesús Miramón dijo...

Las viejas carreteras nacionales, como los trenes de toda la vida, van siendo sustituidas por autovías y trenes de alta velocidad. Cada vez tenemos más prisa, no sé si para huir o para alcanzar.