martes, 11 de octubre de 2011

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Cae la noche sobre las viñas
como las olas del mar golpean
la orilla de aquella playa
junto a la ciudad griega.

En octubre la arena ya
se había enfriado, ¿recuerdas?

También a la luz de la luna
las hojas de las parras
se oxidan lentamente.

8 comentarios:

NáN dijo...

Tu mirada descubre lo extraordinario de lo ordinario. Un gran gran abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Somos mortales: no existe lo ordinario.

Un abrazo fuerte, Nán.

José Luis Ríos Gabás dijo...

¡Qué pareja de dos!

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Y contigo, como se dice en mi lugar de origen: ¡qué tresena!

Un abrazo, José Luis.

Carmen dijo...

Ejem... Lamento interrumpir. Solo decir que me ha gustado, Jesús, en especial las tres últimas líneas.

Jesús Miramón dijo...

No interrumpes, Carmen: recuperas. Gracias.

giovanni dijo...

No sabiendo lo que son esas hojas:
Las hojas de parra se usan en las cocinas de diversas culturas, incluyendo la turca, griega, búlgara, árabe, rumana y vietnamita. Algunas de las recetas que las usan son el dolma, el sarma y el luop vietnamita. En su mayoría se toman frescas de la vid y se rellenan con una mezcla de arroz, carne y especias,1 cocinándose entonces cocidas o al vapor. http://es.wikipedia.org/wiki/Hoja_de_parra

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Es curioso que en España no exista -hasta donde yo sé- la tradición de cocinar con las hojas de las vides, con lo que aprovechamos todo.

Los viñedos del Somontano han comenzado a cambiar de color. Las primeras hojas en hacerlo son las más próximas al suelo, me he dado cuenta hoy.

Un abrazo.