jueves, 13 de octubre de 2011

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El de hoy ha sido un buen día. No un gran día ni un día increíble, no un día extraordinario ni magnífico ni excepcional, sólo un buen día, uno de esos pequeños y benéficos días con los que se construyen los mejores tiempos.

4 comentarios:

Carmen dijo...

Qué bueno.

giovanni dijo...

Precisamente: con los que se construyen los mejores tiempos.

Es una reflexión modesta y profunda.

Un abrazo

NáN dijo...

Me desperté por la tos a las 6:15 de la mañana, decidí levantarme, me puse el termómetro y tenía 37,9. Tonteé en Internet, me duché y me fui a la clase de Italiano (de 9 a 11). Bien abrigado, al salir me fui andando a la consulta de mi loquero. Elegí un camino más largo de lo que esperaba. Al abrirme la puerta, le pedí perdón por llegar 5 minutos tarde (12:05) y él me contestó: "No llegas tarde, llegas con 23 horas 55 minutos de adelanto. Le dije que no era posible, que lo tenía en el corcho: 14 de octubre a las 12; me contestó que muy cierto, pero que si sabía qué fiesta se había celebrado ayer. ¡El 12 de octubre! Le dije que a mi lista de problemas mentales, añadiera la desorientación temporal y me dijo que no importaba, que nos apañaríamos.

Salió el paciente de la consulta y el de las 12 del día 13 no se presentó. A partir de ahí se convirtió, realmente, en un buen día.

Tienes toda la razón, un buen día es eso que dices. La experiencia de hoy me lo ha desmotrado, pero no lo vi con claridad hasta que te he leído. Y está formado por un conjunto: ni siquiera es necesario que empiece bien.

Jesús Miramón dijo...

Sí, los mejores tiempos. Nunca olvido que vendrán peores (porque así ha de ser).

Somos constructores de nuestros futuros recuerdos.