lunes, 17 de octubre de 2011

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Desayunaba cuando escuché en la radio que un senderista de Barbastro había muerto al despeñarse por la senda de los cazadores, en el Parque Nacional de Ordesa. Durante la mañana supe que se trataba del marido de la simpática y cordial empleada de la panadería donde suelo comprar el pan en Barbastro. Alguien comentó que cuando sucedió el accidente caminaba delante de sus dos hijas y su mujer con tan mala suerte que pisó una piedra suelta, resbaló y se precipitó montaña abajo sin que nadie pudiese hacer nada por evitarlo. Tenía cincuenta y dos años. Pienso en su esposa, siempre tan amable conmigo en la panadería, y caigo en la cuenta de que pronto vendrá a la agencia para algo que nunca imaginó que sucedería. Me sorprendo deseando que me toque a mí atenderla en la información y tramitación de su pensión de viudedad para, de algún modo, acompañarla así en el sentimiento y poder ayudarla en esta hora tan difícil, aunque aquí todos la conocemos y sé que mis compañeras sienten exactamente lo mismo que yo. A menudo hacer bien tu trabajo, como lo hace ella desde hace muchos años al otro lado del mostrador, es la mejor manera de ofrecer un bálsamo, una especie de ofrenda a los demás en medio del caos y el dolor.

12 comentarios:

Diva Gando dijo...

Qué trágico.

Se me hace difícil pensar que mañana puede no existir para mi o para los míos y es una posibilidad, una probabilidad mucho más real de lo que nos pensamos.

Mal rollo...

Jesús Miramón dijo...

Yo lo veo a menudo en mi trabajo: enfermedades inesperadas y accidentes suceden cada día.

Dicho lo cual sería bien triste vivir pensando en las posibilidades de ser desgraciado en el futuro en vez de vivir disfrutando de un presente sin graves problemas. Esto es algo tan obvio (y beneficioso) que la inmensa mayoría de las personas vivimos así, día a día y gozando de la felicidad que hemos ganado casi sin darnos cuenta.

molinos dijo...

Puff..tienes que leer " El año del pensamiento mágico"

" te sientas a cenar y la vida que conoces se acaba"

Así es.

Diva Gando dijo...

Moli,

Es todo así? Tan depre?

Paso.

molinos dijo...

No es depre. A mi no me lo pareció, me pareció una manera fria y objetiva de analizar cuando derepente pierdes a un ser querido.

Es tal cual es.

Portorosa dijo...

Lo siento muchísimo.

Elvira dijo...

Yo también le deseo a la viuda que le toques tú. ¡Cuántas cosas duras pueden ocurrir y cambiarte la vida!

Un beso

Jesús Miramón dijo...

Moli, he leído las primeras páginas de ese libro y me ha sobrecogido. Creo que lo leeré, aunque ahora mismo tengo libros pendientes en casa como para parar un tren. Gracias por descubrírmelo.

Jesús Miramón dijo...

Porto, Elvira, un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Ha venido hoy. Yo estaba atendiendo a otra persona y ha sido una compañera quien se ha hecho cargo, aunque me he levantado un momento para darle dos besos y decirle cuánto lo sentía.

NáN dijo...

Hay algo importante que se pierde en las poblaciones grandes, donde la gente no se conoce.

Jesús Miramón dijo...

Se pierde la medida humana de las cosas, las cortas distancias, las consecuencias. Se ganan otras cosas pero se pierde eso.