sábado, 22 de octubre de 2011

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No esperaré a que me falten para darme cuenta, no lo haré. Hoy, veintidós de octubre de dos mil once, digo que soy feliz al disfrutar de la salud de las personas que amo y de la mía propia, digo que soy feliz al tener cubiertas mis necesidades materiales, digo que soy feliz al conservar mi capacidad mental en condiciones razonables; digo que me gusta la casa en la que vivo y el coche que conduzco; digo que cada día me gusta más mi trabajo; digo que me deleito con la música, los libros, el cine, la comida, la bebida, la siesta, el sexo; digo que hago uso del privilegio de ser un hombre libre y poder caminar hacia el Norte, el Sur, el Este o el Oeste; digo que puedo gozar de la naturaleza del mundo en todos sus sentidos y, sobre todo, digo que soy amado y me doy cuenta de que soy amado y no hay nada mejor que amar y ser amado y darse cuenta. Darse cuenta. No, no esperaré a que me falten las cosas buenas para darme cuenta de lo buenas que eran. No lo haré.

16 comentarios:

Paco Principiante dijo...

Jesús, lo afirmo: ERES FELIZ, Y LO SABES.

Y esto último es lo más difícil. Lo normal es que justo cuando dejamos de ser felices, nos damos cuenta de que lo hemos sido.

Y permiteme una media sonrisa cuando leo eso de "capacidad mental en condiciones razonables...". Vamos, que estas más o menos cuerdo, pero que tampoco es para tirar cohetes.

Un feliz abrazo.

Ángela dijo...

Felicidades y un abrazo.

Diva Gando dijo...

genial Jesús, buena reflexión!

Jesús Miramón dijo...

Paco, Ángela, Diva, muchas gracias pero, sobre todo, no esperemos a que el médico nos de seis meses de vida para disfrutar y agradecer lo que tenemos.

Buen domingo.

Anusky66 dijo...

que gusto leer algo tan optimista y con tanta alegría en cada palabra ¡Feliz domingo! y que continúes disfrutando de la felicidad mucho tiempo mas
Unbesazo

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Anusky. Hoy se me ocurre que, más que de felicidad, ayer quería hablar de la consciencia y la fortuna. La palabra felicidad me da miedo.

Elvira dijo...

Yo intento aprovechar todas las cosas buenas que puedo, porque la mala salud te roba mucho bienestar. Por ejemplo, me ha robado el placer de la lectura o de escuchar música (no te explico los motivos porque me aburren y te aburriría a ti). Y sí, intento apreciar todo lo bueno que tengo, y saborearlo. Una de las cosas que he ido ganándome a pulso es el poder pasear 30-35 minutos al día. Hace unos años me agotaba después de 10 minutos de paseo. Eso ha sido un triunfo para mí.

Haces muy bien en disfrutarlo y saber que eres afortunado. Aunque creo que parte de tu fortuna te la has labrado. Pero también hace falta una dosis de suerte.

Besos, hombre afortunado!

Jesús Miramón dijo...

Querida Elvira, en mi trabajo he podido comprobar que la suerte es más importante de lo que generalmente se está dispuesto a aceptar, pero la actitud es muy importante, la actitud es la responsable de que personas que "teóricamente", por sus circunstancias, deberían ser felices no lo sean, y la actitud es la responsable de que personas cuyas circunstancias no son las ideales logren serlo. Y tú eres un ejemplo de lo que digo. Conozco a personas que padecen tu misma enfermedad pero, desgraciadamente para ellas y quienes les rodean, no tienen tu empuje ni tu naturaleza curiosa que, fíjate, ha conseguido que puedas pasear más de lo que yo paseo muchos días. Lo que yo pretendía expresar ayer era que debemos ser conscientes de las cosas buenas de ahora, en cualquier condición, esto es muy importante: en cualquier condición, porque si algo sabemos es que las cosas cambiarán. Disfrutemos de los paseos, el arte, los amigos, disfrutemos de lo que está a nuestro alcance porque la suerte lo arrastró a nuestra orilla o porque nos lo hemos ganado con esfuerzo, disfrutemos sin esperar a perderlo definitivamente.

Un beso muy muy fuerte, Elvira.

A filla do mar dijo...

No hay nada mejor.

Portorosa dijo...

Vaya, justo cuando me disponía a servir de ejemplo, con un post, de la actitud equivocada...

A veces, no sé, Jesús, supongo que también hay por ahí dentro alguna reacción química que, sabe Dios por qué, no funciona como debería; y el resultado es esta tristeza tan difícil de entender.

Jesús Miramón dijo...

No lo hay, A filla.

Jesús Miramón dijo...

Porto, a ver si va a ser verdad el tópico de la morriña gallega...

A filla do mar dijo...

Un poco de verdad sí que hay, Jesús, pero con grados, claro.

Y a unos les pesa más que a otros.

Lo de la astenia otoñal debió de inventarse por estas latitudes. ;-)

neoGurb dijo...

Suscribo lo que dices. Todo.

Sin embargo, a veces es tan difícil sustraerse de la prisa, de los conflictos minúsculos y cotidianos, que lo fácil es olvidarlo.

Jesús Miramón dijo...

Bueno, al final todos lidiamos con las cosas, con las buenas y las malas, como buenamente podemos y sabemos. Eso sí, procurar ser un poco conscientes también de las cosas buenas, iluminarlas como merecen, es una buena opción.

Gracias y bienvenido a Las cinco estaciones, neoGurb.

Portorosa dijo...

Iluminarlas. Qué buena imagen.