martes, 25 de octubre de 2011

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Tengo sueño pero no quiero irme a dormir. Esta absurda contradicción me acompaña desde los doce o trece años, cuando ocultaba a mis padres las horas de lectura nocturna. ¿Habrá bastado la lluvia de hoy para convertir en charcos las rodadas de los vehículos en los caminos del campo?

8 comentarios:

Ángela dijo...

¿Y por qué no quieres irte a dormir? A mí, cuando era jovencita, me parecía que dormir era una pérdida de tiempo. Ahora me parece una bendición. Será porque ahora me cuesta más dormir como dormía antes. Qué raritos somos.

Jesús Miramón dijo...

¡Y me levanto a las siete de la mañana! No sabría contestar a tu pregunta, Ángela. Siempre he sido un trasnochador. El día se me hace muy corto y el único modo de robarle tiempo al tiempo (algo absurdo, ya lo sé) es quitándome horas de dormir. Debería cambiar eso pero los hábitos se llaman así porque son difíciles de cambiar... Sí, somos raros. Buenos días.

Portorosa dijo...

¿Y no haces propósito de enmienda una mañana tras otra, hasta que por la noche vuelves a creer que prefieres pasar sueño? A mí eso lleva pasándome toda la vida, también.

(Oye, The wire se confirma como lo que todos decís.

Ah, eres un mago en el último post de Rociolat :D )

añil dijo...

A esas edades era la única forma de trasnochar.

Un beso

Jesús Miramón dijo...

Lo hago, lo hago, Porto, cada día hago diversos propósitos de enmienda, no solamente ese y sí, The Wire es una obra maestra. Ya he pasado por el sitio de Rociolat para agradecerle el detalle, ¡me habían llamado algunas cosas pero mago jamás! :-)

Jesús Miramón dijo...

Sí. Añil, y si escuchaba que alguien se levantaba apagaba la luz hasta que volvían a acostarse...

Un beso.

Carmen dijo...

¡Llueve!

Jesús Miramón dijo...

¡Ojalá! Ayer llovió pero hoy no. En el pantano de Mediano los visitantes caminan por las calles flanqueados por muros de casas inundadas hace tiempo y se hacen fotografías entre sorprendidos y asustados. Tendrá que llover mucho por aquí para que las aguas vuelvan a cubrir el campanario de la iglesia abandonada.