jueves, 3 de noviembre de 2011

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Es importante aprender a desfallecer. Es importante saber que la inercia, como sucede cuando actúa sobre las naves espaciales, es capaz de impulsarnos más lejos de lo que podemos imaginar.

11 comentarios:

Elvira dijo...

Creo que a mí no me pasa. Lo de la inercia..

Besos

Portorosa dijo...

A mí me da la sensación de que la inercia, sobre mí, solo ha influido negativamente, siempre para peor. Y que mi falta de lucidez o, sobre todo, de valor para verlo y corregirlo, le dejó el campo libre.

Claro que a lo mejor tengo una visión parcial, centrada en unos cuantos ejemplos claros, y me equivoco.

Teresa, la de la ventana dijo...

Muy cierto.

Jesús Miramón dijo...

Hay en la inercia, como en la marea, las corrientes o el viento, como en el desfallecimiento, una compasión de la naturaleza que yo he agradecido mucho algunas veces.

NáN dijo...

Entre el apetecible pastel del texto y la decisiva guinda de apreciar la "compasión de la naturaleza", esta vez has llegado muy lejos.

Supongo que estaremos de acuerdo en que es necesario ganar impulso, con voluntad, en la dirección que
queremos, como lo estoy yo contigo (¡y me ha encantado tu manera de expresarlo!) en la necesidad de "desfallecer" cuando toca.

Como ya sabéis que soy un cebolleta, lo ilustro con una historia.

De joven me metía en muchos líos por un exceso de confianza en mis fuerzas. Una vez, estaba en la playa de San Juan (en una época anterior a las banderitas de aviso del estado de la mar) y nadé hacia dentro. Noté que había resaca fuerte, pero me creía un gran nadador y me metí más adentro todavía. Cuando quise salir, era imposible. Incluso usé mi truco habitual de hacerlo bucenado a tres metros de profundad, a salvo de las corrientes de superficie, pero en vano. Cada vez estaba más lejos. Mi fié entonces de la mar, sin saber, como he aprendido hoy, que existe la compasión de la naturaleza.

Me hice "el muerto" y una hora después la corriente me dejó, dulcemente, en las rocas del Cabo de las Huertas.

Hoy, amigo Jesús, te has vuelto "a salir".

Portorosa dijo...

Sí. Pero te has salido sobre todo, para mí, en ese comentario.

Besos y abrazos.

Jesús Miramón dijo...

Nán, a mí me sucedió lo mismo en la playa de Ampurias, en la Costa Brava, hace más de veinte años. Exactamente lo mismo: me alejé demasiado de la playa y cuando quise volver la resaca me lo impedía. Yo no nado muy bien, aprendí por mi cuenta en ríos, balsas y piscinas de verano, así que en serio os digo que tras luchar y agotarme inútilmente contra la corriente llegó un momento en el que pensé que me iba a morir, pero en un momento dado, como tú, decidí -tuve la intuición- que debía dejarme desfallecer un poco, lo justo para seguir flotando y descansar, pues sabía que si seguía debatiéndome acabaría por no poder mantenerme siquiera en la superficie. Poco a poco la corriente me llevó hacia las rocas y finalmente también yo alcancé la orilla, exhausto.

Leyendo tu comentario he vuelto a revivir aquella experiencia. Recuerdo las sombrillas diminutas de la playa, el cielo azul, el sol radiante. En la arena me esperaban, ajenos a lo que estaba pasando, Maite y mis padres, que habían venido a pasar unos días con nosotros. Recuerdo el paseo desde las rocas hasta nuestras toallas en la playa con las rodillas temblando por el esfuerzo en el agua. Lo que me había pasado lo conté algún tiempo después, entonces no quise que se preocuparan.

Como ves, como veis, la inercia también existe en los comentarios y las respuestas a los comentarios.

Queridas, queridos, un beso.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Me gustáis mucho, que lo sepáis.

Un saludo

Jesús Miramón dijo...

Por mi parte el sentimiento es mutuo, que lo sepas. (¿Por qué me acuerdo ahora del señor Lobo?)

Un abrazo.

Silvia dijo...

Oh, gracias, voy a apuntar la frase enterita en la pizarra de mi cocina.

Es justo lo que necesitaba para dejar por un día la voluntad en un cajón

(Acabo de descubrir tu diario, y es... Qué genial cuando hay taaantopor delante para leer y descubrir)

Jesús Miramón dijo...

Hola, Silvia, encantando y bienvenida a las cinco estaciones.

:-)