viernes, 4 de noviembre de 2011

308

Creo que esta tarde, por primera vez en mi vida, he asistido a la muerte natural de una mosca. Yo estaba recortándome la barba con la maquinilla cuando la he descubierto posada en la pared. Era relativamente grande y al acercarme para observarla mejor en vez de huir ha caído al suelo, ha zumbado un momento revoloteando boca arriba, ha dejado de zumbar, ha encogido las patitas hacia el centro de su abdomen y ya está, nada más, allí se ha quedado, inmóvil e intacta como una diminuta pieza de orfebrería.

16 comentarios:

añil dijo...

Me encanta, no la muerte de la mosca, claro,sino la forma en que transformas cualquier hecho en algo interesante de leer.

Un beso

Elvira dijo...

Pues sí, estoy con Añil. Besos a los dos

NáN dijo...

Es que Jesús mira; por eso ve.

A filla do mar dijo...

A mí, la muerte inesperada o indeseada de un insecto, me da mucha pena.

Recuerdo la primera vez que, de niña, maté una hormiga sin querer. Pasé días pensando en ella, en sus compañeras, en si la echarían de menos...

Todavía me acuerdo, fíjate.

Miguel Baquero dijo...

Sería un título cojonudo para un libro: "La muerte por infarto de una mosca", o "Muerte de una mosca por fallo multiorgánico"

Jesús Miramón dijo...

La verdad es que fue muy interesante, me hizo caer en la cuenta de que, claro, todos los animales que no son chafados-intoxicados-cazados acaban muriendo de viejos. El final de esa mosca fue como si un pequeño artilugio eléctrico se quedara sin batería. La recogí con un poco de papel higiénico, la lancé al retrete y tiré de la cadena. Depuradora mediante también ella alcanzará el mar.

Un abrazo a los cinco.

giovanni dijo...

Hace poco salvé a un escarabajo mojado y lo filmé. Hace un par de meses filmé a un insecto que pensaba haber salvado, pero murió. También lo filmé. Me dio pena.

Un abrazo

Carmen dijo...

Te iba a preguntar qué habías hecho con ella, pero ya has respondido. Yo creo que la hubiera tirado por la ventana.

Jesús Miramón dijo...

Hola, me llamo Jesús y yo también he aniquilado insectos. He salvado de vez en cuando algunos -polillas, mariposas, escarabajos, arañas- pero también he de reconocer que he matado sin compasión a muchos otros: hormigas, moscas, pulgones, mosquitos, ¡piojos! Pobre arbitrariedad.

NáN dijo...

Leo de tó: quiero decir que simultáneamente leo ficción, poesía, ensayo serio y artículos y autobiografías de escritores. Estos dos últimos géneros, a ratos, no de un tirón.

Hace ya bastante rato que cerré el ordenador y me senté en el sillón para terminar de una vez con la recopilación de artículos de Vila-Matas titulada "Una vida absolutamente maravillosa". Me entró prisa por terminar al menos la primera parte, que es la que más me interesa (350 paginacas), porque ayer me compré la autobiografía de Saúl Bellow y porque cuando recorro el pasillo de mi casa, desde la librería los Diarios de Musil sacan una mano y me agarran del pantalón.

Así que me dije: Ni se te ocurra conectarte a Internet. Te sientas a terminar el de V.-M., te vas a tomar un vermú y esta tarde decides que si Musil o que si Bellow.

Y ya lo estoy casi terminando cuando llego a un artículo titulado Se escribe para mirar cómo muere una mosca.

Y me he dicho que no es posible, que cómo en el universo todo resuena cuando estamos en paz y prestamos oídos. Que la cosa no habría tenido nada de particular si en un período de 24 horas no hubieran coincidido la entrada 308 y el artículo.

Así que he vuelto a encender el ordenador y ahora lo cierro y me voy a por el vermú. Y esta tarde termino el de V.-M.

Y aquí paz y después gloria.

Jesús Miramón dijo...

¡Qué coincidencia más increíble!

(Bailamos una música que no podemos escuchar)

A filla do mar dijo...

Jesús, con tanta coincidencia a ti te va a tocar la lotería, o algo... :-)

(A mí, los insectos que mato voluntariamente, no me dan pena. Qué cosas!)

Angela dijo...

La música del azar, Jesús, la que tanto le gusta a Paul Auster.
Por cierto, y hablando de libros, estoy leyendo The Corrections, de Jonathan Franzen.

Jesús Miramón dijo...

A mí me gustó mucho (más de lo que me está gustando "Libertad", pero acaso porque entonces fue un descubrimiento), y "La música del azar" también, en aquella época Auster era uno de mis escritores preferidos, ahora ya no.

Portorosa dijo...

Tremenda, la coincidencia. Sincronicidades, las llaman, o algo así.

¿Y la mosca no se moriría, efectivamente, de infarto, al ver tu cara acercársele mosaicamente, precedida por el estruendo de la afeitadora?

Jesús Miramón dijo...

Es verdad, Porto, aquella mosca también pudo (asustadiza e hipocondríaca) haber sufrido un infarto, los dioses de los insectos la tengan en su gloria.