sábado, 5 de noviembre de 2011

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Los hibiscos de la terraza han vuelto a florecer, incluso les han brotado verdes y tiernas hojas nuevas, ignorantes de que ahora lo que toca es terminar, no comenzar.

Si en caso de vida o muerte tuviera que confesar cuál es mi quinta estación probablemente hablaría de estos días de otoño en los que unas hojas caen y otras nacen; estos días en los que, en cuanto sale el sol, zumban todavía algunos insectos tan despistados como esos invitados que aparecen en la fiesta cuando se están recogiendo las mesas; estos días en los que el hielo todavía no ha aparecido pero ya se adivina.

6 comentarios:

A filla do mar dijo...

Nos encontramos por aquí, Jesús.

Es fabuloso saber que estamos acompañados, no?

Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Desde luego que sí. Un beso.

:-)

NáN dijo...

pobres seres de la naturaleza. Nadie les ha explicado el cambio climático y andan como tontuelos. En plan acierto o error. ¡No saben con quién se la están jugando!

Fuera del (macabro) sentido del humor, estas cosas duelen.

Ángela dijo...

En mi lado del mundo, ya hemos tenido nieve dos días, aunque no ha cuajado, ha sido una cosa leve, pero sorprendente. Me pilló desprevenida. Algunas mañanas hay ya hielo. Sin embargo, los árboles no han perdido aún las hojas, se resisten a quitarse el vestido de otoño, con esos colores tan preciosos. Algunos insectos salen de sus cubiles engañados por el sol y andan mareados. Igual de desprevenidos que yo.

Jesús Miramón dijo...

Pidiendo disculpas de antemano por la frivolidad, a mí, que llevo tan mal el calor, el calentamiento global me da verdadero pánico.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Ángela, en el Alto Aragón esta mañana se ha levantado un viento del norte que ha hecho bajar apreciablemente la temperatura. El frío ya está aquí.