martes, 8 de noviembre de 2011

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Buscando otra cosa me he tropezado con una carpeta donde guardé hace mucho tiempo los retratos que tenía clavados en un panel de corcho en la pared de la habitación de una casa de la que ya casi no me acuerdo. Volver a contemplar las viejas fotografías recortadas de revistas y periódicos con las efigies de Henry Miller, Virginia Woolf, Julio Cortázar, Lawrence Durrell, Marcel Proust, Kavafis, Patricia Highsmith, James Joyce y tantos otros, muchos más de los que recordaba, me ha hecho plantearme si, de algún modo, en aquella época yo estaba mal de la cabeza. Aquí aparecen Machado, Juan Ramón Jiménez, la cara de susto de Jorge Manrique en un retrato antiguo, Jaime Gil de Biedma, Cesare Pavese, Kafka, todos amarillos por el paso del tiempo, todos observándome con ojos sin volumen ni resentimiento. ¿Quién era yo cuando decidí guardarlos en esta carpeta de cartón? ¿En qué se parecía aquel joven al hombre que ahora soy? ¿Cómo hubiera podido imaginar todo esto?

11 comentarios:

NáN dijo...

Parece fácil, algo natural, pero una de las cosas que más cuesta en el mundo es mantener el hilo de unidad con quienes hemos ido siendo. Cualquier descubrimiento en un desván, un armario, u cajón repleto pero olvidado, para quien mantiene la atención es un sobresalto.

Rafael Muñoz Sotelo dijo...

Qué gracia me ha hecho hoy esta entrada. Eso de estar mal de la cabeza cuando uno era joven y andaba guardando retratos de escritores. Yo, con mis dieciséis o diecisiete años, miraba una y otra vez la única fotografía que aparecía en la enciclopedia que tenían mis padres en casa del joven escritor Mario Vargas Llosa. Como si mirando el rostro de un escritor pudiéramos encontrar alguna clave. ¿Cuál? De todas formas, el repertorio de autores que guarda esa carpeta es muy interesante.

Anónimo dijo...

Esas viejas fotografías tuyas bien podrían ser de la carpeta de otra persona, el poso de otro devenir ...
Tu "hoy" podría también ser otro distinto, a pesar de haber guardado esos mismos retratos.
¡Esa es la magia!

Anónimo dijo...

Sigo...
A saber quiénes seremos dentro de un tiempo y qué tendremos guardado el la carpeta :)

Jesús Miramón dijo...

Yo apenas me reconozco en el joven que fui, sobre todo cuando recuerdo que quería ser escritor. Por fortuna mi mitomanía respecto a los escritores desapareció abruptamente cuando conocí a unos pocos. Todavía estoy corriendo.

Jesús Miramón dijo...

¡El joven escritor Vargas Llosa! Reconozco que es una de mis manías absurdas y personales (espero que todos tengamos alguna para no sentirme un idiota): no puedo verlo ni en pintura.

Un saludo, Rafael.

Jesús Miramón dijo...

Ya no tengo tablero de corcho, lector o lectora anónima, pero ¿sabes? ayer pensé que si escribiera frente a una pared me apetecería volver a colgar uno. Claro que ahora no pondría escritores -bueno, tal vez alguno ¡aunque no cincuenta!- pero sí otras cosas: recuerdos de viaje, fotografías, papeles...

Elvira dijo...

"Todavía estoy corriendo." Jajaja! Es que hay muchos famosos que son para salir corriendo. Quizás no lo eran antes de ser famosos, pero es que la fama, como el poder, corrompe. Hay muy pocos egos que la resistan bien.

Un beso

Jesús Miramón dijo...

Tras mi paso por el jurado de los premios Ciudad de Barbastro mi opinión sobre los escritores y el mundillo literario en general es muy muy crítica (salvo contadas excepciones, claro está). Afortunadamente a nadie le ponen una pistola en la cabeza para introducirse y permanecer en él. Un beso, Elvira.

José Luis Ríos Gabás dijo...

¿Cómo nos veremos, cuando lleguemos a los 80 años, que espero que lleguemos todos, si ahora ya nos extrañamos de nosotros mismos?

Jesús Miramón dijo...

Tengo la sensación de que ese extrañamiento se va ralentizando con la edad, seguramente somos más diferentes de quienes éramos a los veinte años que de quienes seremos a los ochenta. Un abrazo.