sábado, 12 de noviembre de 2011

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Ayer no fui a ensayar con mi coro porque estaba agotado y hoy me despierto culpable, como ayer sabía que hoy me sentiría. Pero al mismo tiempo abro los ojos fresco y descansado, ¡ni siquiera soy capaz de recordar la última vez que dormí nueve horas seguidas!

En la claraboya el cielo es un cuadro dividido en dos zonas: la de la izquierda, de color azul muy pálido, está iluminada por el sol; la de la derecha es una nube oscura compuesta de otras nubes más pequeñas, un cúmulo de borra desplazándose muy lentamente hacia el Norte.

4 comentarios:

Angela dijo...

Culpable ¿de qué?

Jesús Miramón dijo...

Pues de lo que escribo en la primera linea, de no haber ido al ensayo del viernes por la noche. Pero veinticuatro horas más tarde esa culpabilidad ya se ha diluido...

NáN dijo...

El mundo es tan grande que cuadricularlo ye dejar el resto fuera nos permite ver más de cerca su hermosura.

Así que hiciste "novillos". Cuando se hacen pocos, el placer es mayor.

Jesús Miramón dijo...

Es verdad, Nán, pero se da la circunstancia de que, desde hace ya unos cuantos años, además de cantar soy el presidente del coro (ya sabes que aquí en España cualquier pelagatos puede ser presidente... ) y procuro dar ejemplo de responsabilidad, etcétera.

La verdad (y esto lo digo pensando en las compañeras -y directora- que leen este cuaderno) es que el viernes estaba muy muy cansado, me sentía incapaz de hacer otra cosa que no fuese irme directamente a la cama.

Un abrazo y buen domingo a todos.