domingo, 13 de noviembre de 2011

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¡Vamos, vamos, las doce de la noche están a la vuelta de la esquina! ¿Aprendiste algo de este pacífico y vertiginoso domingo de noviembre? ¡Recuerda que no dispones de mucho tiempo para pensarlo! Contesta. Corre. Pon tu pequeño mundo a salvo. Ya.

8 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

No te acostarás sin saber una cosa más, dice el refrán... aunque sea saber que ese refrán puede no ser cierto ;-)

Paco Principiante dijo...

Jesús, metido en esto de los blog como estoy ahora, de verdad que te admiro.
Y eso que yo escribo muy de vez en vez. Hacerlo diariamente como tú me parece realmente imposible. Angustioso.
Pero el "más difícil todavía" es que me gusta lo que escribes. Porque escribir pamplinas a diario, lo se hacer yo también, pero mantener el nivel como tú...

¿No te agotas? ¡No te agotes!

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Exacto, Miguel, ahí le has dao.

:-)

Jesús Miramón dijo...

Los tres últimos años había hecho amagos cada mes de marzo. Recuerdo haber titulado el primer post del año 2011, una noche en el valle de Soba, en Cantabria, con el número 1. Cuando tecleé el título 32 el uno de febrero la idea ya se había convertido en un proyecto: 365. Yo funciono así, con pequeños proyectos de reglas íntimas que me impulsan a continuar adelante. Gracias y un abrazo.

giovanni dijo...

Entonces tu pequeño proyecto ya está llegando a su fin... Pero no, faltan todavía 100 (o 98) días y no es poco (y tampoco mucho, pero qué es mucho?). Ya me pregunto lo que vas a hacer después. Pura curiosidad.
Es una buena estrategía, "pequeños" proyectos.
¡Vamos, vamos!

Jesús Miramón dijo...

¿Después, Giovanni? Después tendré que pensar bien qué hago con este cuaderno durante el año que viene: el 4 de marzo el blog cumplirá exactamente cinco años, ése era su límite en la idea original: cinco años, cinco estaciones. En fin, dejémonos llevar por la corriente de los días, la vida, tú sabes bien de qué hablo. Un abrazo.

giovanni dijo...

Esa idea de cinco estaciones me gustó desde el inicio: sobrepasa límites, o, si prefieres (o si prefiero yo), amplia el horizonte, o abre espacio. Veamos si el 4 de marzo te surge otra idea semejante y lo suficiente distinta para entrar en un otro pequeño proyecto desafiante.
La pobre mujer del panadero está en un proyecto muy distinto. Me gustó que hablaste de ella en el siguiente post.
Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Sólo una precisión, Giovanni, su marido no trabajaba en la panadería, ella sí pero él no, no es, no era, la mujer del panadero.