lunes, 14 de noviembre de 2011

318

Salgo del trabajo por la puerta trasera del jardín. En la terraza del bar Kafka sólo han dispuesto tres mesas, desiertas a estas horas. Camino hasta el coche aparcado frente a la panadería Buera. Al otro lado de la puerta de cristal la mujer que enviudó hace un mes recoge el mostrador antes de cerrar, ajena a mi presencia. Pongo en marcha el motor y emprendo el camino de vuelta a casa.

Terraza del bar Kafka, Barbastro, 14 de noviembre de 2011.

6 comentarios:

giovanni dijo...

Esa última frase, tan normal y tan evocador, después de lo que precede.
Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Poder emprender el camino de vuelta a casa es un lujo, un tesoro, un privilegio. Nunca deberíamos olvidarlo.

Elvira dijo...

Fantástica la foto, y tu texto también. Un placer pasar por aquí.

Besos

Jesús Miramón dijo...

Un beso, Elvira, un placer para mí que pases por aquí.

Portorosa dijo...

Caray, ¿hay un bar que se llama Kafka? Qué nivel...

Jesús Miramón dijo...

Huy, si conocieras el nivel no comprenderías, igual que no lo comprendo yo, por qué ese bar se llama así...