martes, 15 de noviembre de 2011

319

De madrugada, mientras
un volcán sin nombre
expulsaba lava incandescente
bajo el océano,
la lluvia comenzó a repiquetear
en el cristal
sobre mi cabeza dormida,
sus delicados dedos de vida y muerte
diciéndome sin despertarme:
Sé cómo te llamas.

8 comentarios:

añil dijo...

La lluvia en el cristal puede ser a veces el discurso más hermoso.

Un beso

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Añil. Un beso.

giovanni dijo...

Me encanta ese 'Sé cómo te llamas' y no sé por qué (o sí lo sé). Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Muchas gracias, Giovanni, un abrazo.

Aroa dijo...

no me dejaba comentar con esta gran aportación...:

"jesús!!!"

Jesús Miramón dijo...

¡Atchís!

R dijo...

Me acerco a este espacio tuyo por recomendación de Alfonsina48.
He estado leyendo y me gusta lo q escribes. Esta entrada en especial.

Los últimos versos...sobretodo eso.

Saludos,

R

Jesús Miramón dijo...

Muchas gracias, R, y bienvenida a las cinco estaciones.