miércoles, 16 de noviembre de 2011

320

Me siento en el retrete y de pronto escucho el violín de la hija de mis vecinos repitiendo escalas una y otra vez como si estuviera de pie exactamente detrás de mí. Más tarde subo a la buhardilla para dormir un rato y al cerrar los ojos comienza a sonar el pasodoble «No te vayas de Navarra» en la Residencia de día de la plaza de atrás. ¡No te vayas de Navarra! Oh, misericordia.

16 comentarios:

José Luis Ríos Gabás dijo...

Ruido: sonido no deseado.

No hay piedad

Un abrazo

giovanni dijo...

A veces me gustá más oír los ejercicios de alguien que escuchar un concierto. Un abrazo

añil dijo...

Cuando has dicho lo del retrete te he imaginado en el baño del japonés del libro "La elegancia del erizo", jajaja.

Un beso

Jesús Miramón dijo...

No, José Luis, no hay piedad:

No te vayas de Navarra,
Si no quieres que me muera, flamencona (?),
No te vayas de Pamplona.
No te vayas de Navarra,
Que por ti pondré banderas (?),
Si lo manda tu persona, flor morena,
No te vayas de Navarra.

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Pero yo ya me fui.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Bueno, a mí me gustan los ejercicios cuando ya han superado la fase de las escalas... (Además no existe un instrumento más desagradecido cuando no se domina que el violín). En fín.

Jesús Miramón dijo...

¿Del libro "El sueño del erizo" dices?

Mi cuarto de baño es el cuarto de baño más prosaico, común y corriente del mundo mundial, y uno de los que tienen los tabiques más delgados del mundo mundial, también.

:-)

Aroa dijo...

jaja...
yo tengo una aprendiz de violín y una de piano
pero me gusta mucho
escucharlas...
dan vida al silencio

Jesús Miramón dijo...

En realidad no me disgusta oír escalas desafinadas en un violín, lo que me disgusta es que la niña pueda escuchar el ruido de mi cisterna al tirar de la cadena.

Epolenep dijo...

jajaajja, estoy contigo: cualquier sonido me parece bien si yo quiero escucharlo...si no, es ruido, flamencón!

Jesús Miramón dijo...

¿Flamencón? ¿Me has llamado flamencón? Oh, dios mío...

:-)

Portorosa dijo...

Ya estamos con detalles escatológicos...

En un festival musical de una escuela, el año pasado, cuando salieron los violines, que ya eran adultos hechos y derechos, fue espeluznante. Era tan horrible que daba miedo. Era como si tuviesen a cuatro gatos en un saco y los estuviesen golpeando. A mí me costaba creer que no lo estuvieran haciendo a propósito, por joder.
¡Y aun encima los tíos y las tías se balanceaban grácilmente, como los profesionales, como dándole énfasis, como poniéndole sentimiento a los matices de la música!
Qué cabrones...

Yo creo que pocos instrumentos debe de haber más desagradecidos. Y os lo dice el padre de una saxofonista en ciernes.

Un abrazo.

giovanni dijo...

De acuerdo, superando la fase de las escalas, aunque hay escalas que puedan sonar bien lindas... De acuerdo también con respecto al violín. Un piano tocado lentamente por un principiante o no demasiado principiante es distinto, pueda sonar lindo... Una vez oí tocar el piano de esta manera lenta por la hija de los dueños de una pensión en Nerja y me encantó, y no era por la niña porque al comienzo no la veía, sino más bien por el ambiente y esas melancólicas notas formando una melodía.

NáN dijo...

No he podido evitar la crueldad del humor negro de que en esa residencia de día, aparquen durante la jornada a un anciano al que sacaron a rastras de Navarra para cuidarlo mejor... Y oye eso en el tocadiscos.

Al lado de esa situación, tu "molestia" me parece diminuta.

Jesús Miramón dijo...

¡Porto, pero si no he entrado en detalles!

:-)

Jesús Miramón dijo...

Giovanni, es que el piano es muy agradecido (sobre todo si se toca despacio). El violín o se toca bien o es insufrible.

Jesús Miramón dijo...

Fíjate, Nán, que creo que era música en directo, imagino que de organillo. Se supone que a los ancianos les gustan los pasodobles. Si yo fuese uno de ellos y me pusieran pasodobles me convertiría en un asesino en serie...