jueves, 17 de noviembre de 2011

321

¿Qué significaban antes las palabras «debacle», «abismo», «catástrofe», «crisis», «hundimiento», «rescate»? Porque ahora tengo la sensación de que ya no significan nada, devaluadas por el abuso que se hace de ellas en los medios de comunicación al tener que describir diariamente el fin del mundo. Como quien se acostumbró a vivir junto a los rugidos del zoológico yo ya no me asusto, hace semanas que mi cerebro dejó de discriminar la información que atañe a cataclismos financieros. A lo que no me acostumbraré jamás es a la angustia de las víctimas que a veces se sientan al otro lado de mi mesa de trabajo.

6 comentarios:

Carmen dijo...

Sí, Jesús, demasiado ruido que tapa dónde se encuentra el verdadero drama.

NáN dijo...

Llevo dos años sin ver un telediario. Antes me duchaba con las noticas de la Cadena Ser: hace meses que no enciendo la radio. Leo periódicos online, pero me salto la campaña electoral y las "informaciones" relativas a esos temas. Me centro en los artículos de fondo que explican esas palabras.

Y por lo que sé, son los caminos elegidos por el neoliberalismo (el modo del capitalismo iniciado hace unos 30 años) para que unos pocos acaparen todos los recursos de nuestro planeta (incluyendo nuestra fuerza de trabajo).

Obvian el hecho de que además de trabajadores somos consumidores, y así manteníamos la máquina en funcionamiento.

Ergo... vamos al desastre económico.

La cuestión es qué llegará antes: ¿El estallido climático que haga insoportable nuestra vida en el planeta? ¿O haber dejado tan atrás la frontera del consumo que la maquinaria se detenga?

Quizá un estallido social nos evite las dos cosas.

En esto, siempre pienso el último plano que rodó Berlanga, consciente de que era su çultima película y ese sería su último plano. Unos ciclistas van por la carretera y en una peña alguien ha escrito: "Tengo miedo".

Un abrazo

Portorosa dijo...

Yo estoy empezando a tener miedo, también.
Miedo por lo que está pasando, y por si con los supuestos remedios para no quemarnos no estaremos en realidad corriendo directos hacia el fuego.

Y hoy me preguntaba, ante este dominó de países "primados/rescatables/quebrables", que van en catarata, cada día uno, como si les tocase: ¿esto no será algo que obedece exactamente a las maniobras de quienes más dinero mueven, por un interés puramente económico, indiferentes a todo lo que no sea la búsqueda de beneficios?
Es decir, no algo buscado a propósito para perjudicar a nadie, sino algo buscado a propósito porque da beneficios.
No tengo ni idea. Ni siquiera sé si esto propicia esos negocios que sospecho. ¡Pero es que es tan mosqueante que vayamos así, cada día uno...! ¿No?

Un abrazo.

giovanni dijo...

Todo comenzó con la internacionalización y la liberalización de los sectores financieros de nuestros países, seguido por el ruido cada vez mayor de las fluctuaciones de los precios en los mercados financieros promovido por los medios de comunicación como un espectáculo frenético y emocionante, en plena pantalla o en la parte inferior de las pantallas de nuestros televisores. "Breaking News ..." parpadea constantemente.

Comparto plenamente tu preocupación por las víctimas de este loco mundo capitalista en que la democracia parece estar reducida a un mecanismo de control de los ciudadanos para mantenerlos callados y que acepten la pérdida de empleos, viviendas y la esperanza de un futuro mejor.

Escribí este comentario primero en inglés, el idioma en que pienso sobre este tipo de cosas, y lo traduje (mal?) después al castellano. Ojalá me entiendan.

Y claro, se podría decir mucho más sobre estas palabras «debacle», «abismo», «catástrofe», «crisis», «hundimiento», «rescate», que reflejan una realidad espantosa.

Un abrazo

PS: El inglés salió también primero porque estoy metido en una lectura y discusión internacional sobre este tipo de problemas. Sigo también la prensa hispanohablante (y francés, y alemán) para enterarme de diferentes perspectivas.

Jesús Miramón dijo...

A veces me pregunto si estamos viviendo un cambio de paradigma. ¿Los romanos que vivieron durante la época de la decadencia de su imperio eran conscientes de ella?

Pero yo no me permito el pesimismo. Siempre digo que nada de lo que sucede en nuestro planeta es ajeno a su naturaleza, sobre todo cuando lo que sucede es humano, y si nuestra inconsciencia provoca algo será, en primer lugar, nuestra desaparición o, por decirlo de otro modo, la tierra se deshará de nosotros y continuará su camino hacia el sol. Pero como somos precisamente naturaleza nuestra tendencia es sobrevivir y pienso que tarde o temprano reaccionaremos y haremos lo necesario y aprenderemos de los errores cometidos en el pasado. Ahora parece difícil de creer pero el acceso universal a la información (y el ruido) y las conexiones casi neuronales entre millones de mentes de todo el planeta forzosamente cambiarán el mundo. Porque tiene que cambiar. Yo no entiendo nada de economía pero lo que está sucediendo tal vez sea necesario, a veces las catarsis sirven para verlo todo más claro. Estos días el capitalismo está mostrando sin pudor su rostro más cruel, tal vez sea bueno saber cómo es en realidad, tal vez darnos cuenta del monstruo que teníamos en casa nos sirva para, más lentamente o más deprisa, deshacernos de él.

Un abrazo a todos.

NáN dijo...

ojalá, Jesús (pero esta vez desconfío).

Giovanni, tus palabras, en un muy buen español, siempre aproximan a la verdad.

Porto, yo estoy "cagadito" de miedo.

Carmen, esto na hay ya ruido que lo tape.