domingo, 20 de noviembre de 2011

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Probablemente soy idiota porque después de todo lo que está pasando en el mundo todavía me emociona depositar mi voto en las urnas. Entre el cinismo y la esperanza no tengo duda alguna en mi elección.

5 comentarios:

Elvira dijo...

La esperanza, sin dudarlo.

Un beso, Jesús!

Jesús Miramón dijo...

Siempre la esperanza, claro. Un beso, Elvira.

Teresa, la de la ventana dijo...

Para mí también sigue siendo emocionante. No entiendo cómo puede haber tanta abstención...

NáN dijo...

Yo no me emociono. Es una pequeña herramienta en la larga lucha. Pero la uso con eficacia y orgullo.

Jesús Miramón dijo...

Bueno, la formación a la que voté ayer no ha sacado un solo diputado ¡teniendo muchos más votos que otras formaciones regionales que han obtenido dos! Así de absurdo es el sistema electoral d'Hondt.

Seguiremos adelante y seguiré, como tú, Teresa, emocionándome al ir a votar.

Querido Nán, te confieso que no acabo de comprender tu alusión a la eficacia y el orgullo en relación al acto de votar. Apuesto a que ayer nuestra eficacia, la mía y la tuya incluso si fueron diferentes, brilló por su ausencia, y qué. En cuanto al orgullo... yo he sido muy orgulloso. Ahora lo soy menos, espero.

Quién sabe lo que nos depara el futuro inmediato. Yo no tengo miedo. El miedo es paralizante, esquizofrénico, irracional: el miedo no es una opción cuando se trata de vivir.