lunes, 21 de noviembre de 2011

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Compré nueces de los nogales de Isabel para mis compañeras de trabajo. De vuelta a casa pasé junto a dos jóvenes negros que hablaban y reían frente a la pálida luz de un locutorio, sus voces profundas resonando entre los edificios de la calle. Al acercarme a mi portal me crucé con madres que iban o volvían de llevar o recoger a sus hijos en la Escuela Municipal de Música. Había muchos coches aparcados en doble fila con las luces parpadeando. Introduje la llave en la cerradura y fui directamente hacia la escalera sin mirarme en el gran espejo. Ahora preparo berenjenas rellenas mientras en el viejo y leal equipo de la cocina escucho un maravilloso tema de Fred Hersch que descubrí el otro día. Llovió durante todo el fin de semana y la habitación de las goteras continúa deshabilitada sin que nadie dé signos de vida, ¿deberé resucitar mi celebrado y sentido papel de energúmeno para que me hagan caso? Oh, no me gustaría, de verdad que no me gustaría.


Fred Hersch - Valentine - Barcelona, octubre de 2010.

10 comentarios:

Elvira dijo...

¡Qué buenas están las nueces nuevas!!!

Pues es odioso tener que ponerse energúmeno para que a uno le hagan caso. Odioso. Pero a veces no te dejan otra solución.

Portorosa dijo...

No lo conocía, así que gracias.

Carmen dijo...

No le pega a vd. mucho ponerse energúmeno. ¿No será una bravuconada?

Jesús Miramón dijo...

Son buenísimas, Elvira. Nueces nuevas del mismo Binéfar, pequeñas y sabrosas.

Jesús Miramón dijo...

De nada, Porto, qué preciosidad de tema, ¿verdad?

Jesús Miramón dijo...

¿Una bravuconada? Esto... Sí, la verdad es que sí, me has pillado. Ah, Carmen, y si no te importa no me trates de usted, por favor, es un tratamiento que odio.

Elvira dijo...

¿Nunca te has tenido que poner un poco bravo para que te hagan caso? Lo de energúmeno es exagerado, ya, pero...

Jesús Miramón dijo...

Sí, me he tenido que poner alguna vez y como soy un... esto... un chicarrón del Norte (bendito eufemismo), puedo dar bastante impresión. Pero no me gusta nada, es todo puro método de Stanislavsky, lo paso mal.

Por cierto, mañana por la tarde vendrán el propietario y un albañil para empezar a tomar medidas... (ni que leyeran el blog).

Un beso.

Elvira dijo...

Yo creo que los chicarrones del Norte tenéis ventaja: solo con vuestra presencia imponéis más que una mujer. Eso se notaba bastante en el instituto. Recuerdo a una profe pequeñita que además caminaba un poco encogida, comparada con el profe de gimnasia, que era auténticamente el primo de Zumosol... bueno, los alumnos se callaban nada más verle entrar. Y en cambio con ella, pues nada, no se callaban ni 10 minutos después de que entrase en la clase. Ya sé que la actitud hace mucho, pero la presencia también.

Yo lo pasaba mal cuando me tenía que poner seria. No me gusta ese rol.

¡Suerte mañana y que lo resuelvan pronto!

Carmen dijo...

Perdona, Jesús, trataré de recordarlo.