miércoles, 7 de diciembre de 2011

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Leí que resucitaban el proyecto SETI para explorar un nuevo planeta a seiscientos años luz de la Tierra. Hay asuntos para los que conservo con mimo y dedicación la inocencia que me queda, y éste, el de la búsqueda de vida inteligente en el universo, es uno de ellos. Allá por mil novecientos noventa y nueve instalé en mi Mac la aplicación SETI@home, un salvapantallas que ponía a disposición del radiotelescopio de Arecibo su potencia de cálculo para analizar el ruido de fondo de radio proveniente del espacio en búsqueda de señales emitidas por posibles civilizaciones extraterrestres. Aquello se llamaba computación distribuida, que no significaba otra cosa que aprovechar la existencia de internet y las horas muertas de los ordenadores para utilizar su capacidad de procesamiento de datos y, sumándolas todas, generar uno de los ordenadores virtuales más potentes del mundo. De algún modo era como si yo y los otros cinco millones de personas que llegamos a colaborar en el proyecto SETI fuésemos también exploradores del espacio. Por eso me alegró tanto saber que volvía a funcionar, esta vez apuntando directamente a un objetivo concreto: el exoplaneta bautizado con el nombre de Kepler-22b, un lugar que podría parecerse mucho a la Tierra.

Ayer escribí que caminamos solos y hoy escribo sobre el empeño de nuestra especie en tratar de encontrar un rastro de la existencia de otras formas de vida inteligente en la inmensidad del espacio. Los seres humanos somos así. En Binéfar ya han encendido las luces navideñas. La niebla desapareció. Los coches van y vienen sobre la nueva autovía. Los animales nocturnos asoman sus hocicos en las madrigueras del campo. La luna brilla en el cielo negro. Miles de millones de corazones humanos palpitan, solitarios, girando alrededor del sol.

10 comentarios:

Menuda dijo...

La contradicción está en la naturakeza humana. Un dineral para saber si ahí fuera hay akguien más, cuando obviamos o despreciamos o ignoramos lo que tenemos a nuestro lado, delante de nosotros...

Los últimos párrafos son preciosos...

Saludos,

R

Carmen dijo...

Me gusta mucho lo que has escrito, Jesús. Y también te agradezco la sencillez al explicar el proyecto SETI. Creía que era otra cosa. Bueno, en realidad no tenía ni idea de lo que era (pensaba que un telescopio...).

Jesús Miramón dijo...

Menuda, estoy seguro de que no es ningún dineral comparándolo casi con cualquier cosa. Dicho esto, yo soy de los que piensan que cualquier solución, cualquier futuro para la raza humana, sólo puede venir de la exploración.

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Carmen. ¿Puedes creer que durante los primeros meses llegué a soñar con que yo sería el primer humano en detectar señales de otro planeta? En cualquier caso el proyecto dice mucho de lo que somos como especie. A mí me gusta.

NáN dijo...

Caminamos solos.

Pero algunos siempre prestamos atención a los ecos de los otros.

Jesús Miramón dijo...

Eso es verdad.

Pablo dijo...

Hola,

Hoy en día hay proyectos de computación distribuida en los que podemos colaborar todos y quizás sean más útiles que el famoso SETI. Por ejemplo, World Community Grid, dedicado a buscar mejoras aquí en nuestro planeta (cura de enfermedades, energía limpia, depuración de agua). Seguro que hay otros muchos parecidos, sólo quería comentar aquí la exsitencia de éste.

Saludos.

Jesús Miramón dijo...

Te lo agradezco, Pablo. Iré a echar un vistazo. Gracias.

Epolenep dijo...

El otro día pasé cerca de Binéfar y sentí que, de algún modo, no estaba sola por esas tierras, entre la niebla. Es esto, no? Gracias por tus palabras, muchas gracias...

Jesús Miramón dijo...

Sí, creo que es esto. Muchas gracias a ti. Un beso.