sábado, 10 de diciembre de 2011

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Después del ensayo vamos al Chanti a tomar unas copas. Entrar en el bar significa dejar atrás el frío y la niebla. Nos quitamos las chaquetas y hablamos de series de televisión, de películas de risa, del humor británico. Finalmente, como tantos otros viernes, sólo quedamos nosotros en el local. Al salir a la calle descubrimos que la niebla se ha cerrado todavía más que antes. El mundo es un escenario de sombras.

11 comentarios:

giovanni dijo...

Me gusta mucho ese relato y me gustaría aún más sin la última frase (que cierre en vez de abrir).

Un abrazo, Jesús.

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, Giovanni. En este lugar un invierno sin niebla no es invierno.

NáN dijo...

Me di un paseo de hora y mediA a las 8 de la mañana. Caminar en la niebla (solo con café en elestómago) es un regalo de los cielos.

(te comprendo).

Jesús Miramón dijo...

Totalmente de acuerdo, Nán. ¡Prefiero la niebla a los cuarenta grados de agosto!

R dijo...

Precioso relato....
Saludos...

R

añil dijo...

El mundo es casi siempre un escenario.

Un beso

Jesús Miramón dijo...

Gracias, reina. Es un relato que se repite casi cada viernes. Aquí están registrados tantos.

Jesús Miramón dijo...

Siempre lo es. Y nosotros protagonistas de una historia. Siempre. Un beso, Añil.

giovanni dijo...

Me gusta la última frase. Un abrazo, Jesús.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Es algo sorprendente percatarse de la influencia que tiene el lugar en el que vivimos a la hora de interpretar el mundo, de leerlo.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Es fundamental. Interpretamos la realidad mirando, oliendo y escuchando lo que nos rodea. Por eso pienso a menudo que me gustaría poder cambiar de lugar de residencia cada diez o doce años.