sábado, 17 de diciembre de 2011

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El baile del fuego me hipnotiza. Su luz ya no revela bisontes, caballos y leones, sólo la caja negra de una chimenea prefabricada, pero en cada chasquido de la leña mi cerebro despierta a un viaje mucho más antiguo que mi vida.

6 comentarios:

Paco Principiante dijo...

No sé por qué el fuego nos devuelve a muchos a la noche de los tiempos.

Jesús Miramón dijo...

Porque nuestra especie lleva observando sus llamas y escuchando su crepitar miles y miles y miles de miles de años.

giovanni dijo...

Anoche volví de Schiermonnikoog, donde habían ráfagas y donde vi varias partes de la serie documental "Darwin y el Beagle".

Jesús Miramón dijo...

El mismo nombre de Schiermonnikoog ya suena como una ráfaga de viento.

NáN dijo...

Sabes que mirar el fuego es un modo antiguo de meditación. Lo sabes, ¿no?

Jesús Miramón dijo...

Pues no, no lo sabía, Nán, aunque confieso que no me sorprende. Acaso la culpa de que seamos unos primates tan soñadores la tiene el fuego nocturno.