domingo, 18 de diciembre de 2011

352

Después de un concierto uno sale exaltado, cumplido, desahogado y al mismo tiempo anhelante, es algo difícil de describir. La iglesia de Binaced estaba tan llena que parte del público ha tenido que escucharnos de pie. Si en nada existe la perfección en música todavía menos, pero hoy me he sentido a gusto, afinado y contento, que es un secreto que ahora voy a desvelar: no se puede cantar bien si uno no se siente feliz de cantar, con más motivo si se trata de un concierto de Navidad. Hay obras, como Adeste Fideles o El noi de la Mare, que nunca dejan de conmoverme por muchas veces que las haya cantado. Al finalizar la actuación le hemos hecho un regalo a nuestra directora, Teresa Maza Liesa, la fundadora y artífice de que este grupo de aficionados de edades y profesiones tan diversas logre, de vez en cuando, hacer música que alcanza el corazón, y ella se ha emocionado, llorando y contagiándonos sus lágrimas. Si el otro día escribía que este año la Navidad me resulta triste y desolada, esta tarde pensaba que el concierto de cada año por estas fechas la redime ante mis ojos. El concierto y también las reuniones con mi familia rodeados de niños pequeños por todas partes. Volviendo en la vieja Picasso por la carretera las dos amigas que me acompañaban han comentado la claridad del brillo de las estrellas en el cielo nocturno. Se conoce que el viento feroz de estos días las dejó desnudas.

Para mi directora Tere Maza, con todo mi cariño y mi admiración.

10 comentarios:

Ángela dijo...

¡Qué bonito, Jesús! Me da envidia esta entrada.

giovanni dijo...

Qué bello todo, hasta la vieja Picasso! (se acercan los 365) Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Ángela, a mí me dan envidia las colinas negras y las grandes llanuras...

Jesús Miramón dijo...

Sí, Giovanni, ya están ahí. Me parece increíble. Creé algo nuevo cada día, ¡incluso desde salas de urgencia en hospitales, a través del iPhone! De lo que no cabe duda es que soy tan tozudo como el que más. Pero alto, el año todavía no ha terminado, y el proyecto 365 tampoco. Un abrazo.

NáN dijo...

Tu felicidad es hermosamente contagiosa.

Portorosa dijo...

Un beso a Teresa, de un desconocido que ya casi la considera familiar.

Es verdad que ayer, aquí, el aire estaba increíblemente limpio tras el viento y la lluvia de los días anteriores.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Y yo me siento todavía más feliz por eso. Un abrazo, Nán.

Jesús Miramón dijo...

Porto, no te quepa duda de que le habrá hecho ilusión. Mi directora se pasa por aquí con frecuencia y os conoce a todos a través de los comentarios.

Un abrazo.

estrella/elisa dijo...

Gracias otra vez y cuantas veces haga falta decirlo.
Un beso, Jesús.

Jesús Miramón dijo...

Gracias a ti, Elisa. Un beso.