martes, 31 de mayo de 2011

151

Decimotercer día de baja laboral. Por la mañana mi familia se va a sus quehaceres y yo me quedo un rato en la cama. Durante todas esas horas de mañana laborable la casa tiene una personalidad diferente, ajena a nuestra presencia, tan poco habitual. Tengo la sensación de que de un momento a otro los objetos cobrarán vida propia. La luz que entra en el salón y alcanza el pasillo es distinta, así como el silencio.

lunes, 30 de mayo de 2011

150

Las plantas del exterior tiemblan y se estremecen de placer bajo la lluvia y los truenos. No conocen el miedo.


Lluvia y truenos, 30 de mayo de 2011, 18:53 de la tarde.

domingo, 29 de mayo de 2011

149

Al abrir los ojos me encuentro con una regata de veleros en la televisión. Alguien que me quiere decidió eliminar el sonido para que pudiera dormir mejor la siesta. Los barcos maniobran silenciosamente en un mar invernal.

sábado, 28 de mayo de 2011

148

Yo, como tantos otros de mi generación, me pasé la infancia imaginando la edad que tendría cuando el siglo veinte diera paso al siglo veintiuno, y desde muy pronto supe que, en ese futuro lejanísimo, tendría treinta y seis años. Para entonces, claro estaba, existirían estaciones espaciales con huertos cubiertos por cúpulas de cristal, colonias humanas en la superficie de la luna y avanzadillas de exploración a Marte; también, por supuesto, el género humano habría dejado de crecer sin control y el hambre y la guerra serían vagos y bárbaros recuerdos del pasado de nuestro planeta.

Hoy cumplo cuarenta y ocho años. Hace unas horas hablé con mis padres, que están de viaje con unos amigos por Santander. La izquierda y la socialdemocracia se descomponen y difuminan en todo el mundo, arrasadas por el monstruo sin entrañas ni corazón en el que se ha convertido el capitalismo neoliberal. Tengo una hija de dieciocho años que estudia en Barcelona. Tengo un hijo de catorce años que estudia en el mismo instituto donde trabaja su madre. Convalezco de una intervención múltiple de septoplastia, etmoidectomía anterior bilateral, poliposis nasosinusal tipo II bilateral y radiofrecuencia de cornetes inferiores: una pequeña carnicería bajo mi cerebro. Hoy cumplo cuarenta y ocho años. El mundo es un lugar complejo, fragmentario y caótico. Todavía estoy en la playa, tendido donde las olas me salvaron la vida. El sol brilla en el cielo. Me pondré en pie y comenzaré a explorar.

viernes, 27 de mayo de 2011

147

Vi un programa sobre el cerebro masculino. Fue muy interesante porque la neurobióloga Louann Brizendine articulaba claramente algo que todos sabemos íntimamente pero no siempre tenemos ganas de expresar por miedo a no ser políticamente correctos: los hombres y las mujeres pensamos y actuamos de modo muy distinto, y esta científica explicaba que ello se debe a nuestras diferencias cerebrales y hormonales. En el último tramo de la entrevista la señora Brizendine dijo que el cerebro masculino, al envejecer, se parece cada vez más al de las mujeres: nos volvemos más tranquilos, más cariñosos, más pacientes, más dispuestos a escuchar. ¿Por qué? Por la caída en picado de la presencia de testosterona en nuestro organismo, la pieza principal del puzzle que nos convierte en hombres. Mientras miraba el programa pensé que no era un mal final pues de ese modo se cerraba un círculo casi perfecto: todos los embriones humanos son femeninos al principio de su creación y es en la octava semana de gestación cuando las cosas comienzan a cambiar con la aparición de cantidades inmensas de testosterona, una hormona que inunda los circuitos cerebrales del feto para convertirlo en un cerebro masculino, además de transformar el rudimentario aparato genital en formación en el de un macho humano. Que al final de nuestra existencia el proceso se invierta regala un simétrico y elegante colofón, pensé, al poema que es la vida de cualquier hombre.

jueves, 26 de mayo de 2011

146

Llueve y truena. Los gorriones, palomas y tórtolas turcas han desaparecido. Quedan los valientes vencejos, que juegan a esquivar la lluvia con sus acrobáticos giros y quiebros en el cielo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

martes, 24 de mayo de 2011

144

Languidezco. Han pasado seis días desde la intervención y todavía no puedo respirar por la nariz. Mi cabeza es un núcleo concentrado de fluidos y costras. Comer y dormir me resulta muy difícil. Mis oídos se taponan constantemente y entre unas cosas y otras no puedo leer más de diez minutos. Qué despacio pasa el tiempo cuando deseas que fluya veloz, veloz, veloz.

lunes, 23 de mayo de 2011

143

Siempre me han fascinado los procesos corporales ajenos a nuestra voluntad: que la sangre coagule y deje de brotar, que nuestras heridas cicatricen al margen de nuestra inteligencia y nuestros pecados.

domingo, 22 de mayo de 2011

142

Por la mañana me despiertan las furgonetas y voces del equipo que va a montar el colegio electoral junto a mi casa. Lo primero que pienso es que, además de los ruidos de la calle, si vuelvo a cerrar los ojos puedo escuchar perfectamente la voz y la música de la plaza del Sol de Madrid. Tumbado en la cama y rodeado de pañuelos manchados, un poco deprimido por la inesperada dureza del posoperatorio, ruego a mis dioses lares para que la ola de justicia y dignidad continúe viajando más allá de las elecciones de hoy, aunque confieso que no veo claro de qué modo, sin pensadores ni líderes ni un partido político, sea eso posible. Pero en cualquier caso me vestiré y bajaré a votar una vez más. Tendré que elegir entre las opciones que existen. Ninguna de ellas serán los dos principales partidos políticos que nos están robando los avances sociales logrados por nuestros padres y, lo que es peor, el futuro de nuestros hijos; ninguna de ellas serán los dos partidos políticos que ante la crisis no tuvieron cojones para señalar a los verdaderos culpables y defender a su pueblo.

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ACTUALIZACIÓN A 23 DE MAYO

El Partido Popular ha arrasado al Partido Socialista y probablemente suceda lo mismo dentro de un año, si es que no se adelantan las elecciones generales. Lo más triste de todo es saber que en lo económico todo seguirá igual pues el Partido Socialista traicionó a sus votantes y el Partido Popular nunca ha ocultado sus tendencias neoliberales. Continuarán los recortes sobre las clases más modestas, continuará la rendición del estado del bienestar frente a las exigencias de los mercados financieros, continuará el empobrecimiento y posterior privatización de los servicios públicos, nuestros estudiantes universitarios seguirán teniendo que irse fuera para ganar unos salarios que merezcan tal nombre, los parados de larga duración deberán acudir al trabajo ilegal para subsistir sin delinquir cuando se terminen los subsidios. El panorama es desolador pero no lo hubiera sido menos con un Partido Socialista haciendo la política económica del Partido Popular. Se avecinan malos tiempos para quienes creemos en la igualdad, en la justicia, en la necesidad de conservar los recursos, en tantas cosas que de pronto se han convertido en mohicanas. Tiempos de guerrilla íntima, familiar, de amigos o, quién sabe, tal vez también de plazas, de ágoras.

sábado, 21 de mayo de 2011

141

En los pañuelos de papel las gotas de sangre se expanden y transforman en pálidas amapolas de acuarela.

viernes, 20 de mayo de 2011

140

Qué fortuna no sabernos por dentro, besar labios y no mandíbulas, correr con nuestras piernas y no con cartílagos y huesos, pensar con la cabeza apoyada en las manos, amar con un corazón imaginario, no el verdadero.

jueves, 19 de mayo de 2011

139

Al fin aparece un celador muy amable que me llama por mi nombre de pila y me pide que me tumbe en una camilla. Me despido de mi mujer susurrándole una cosa y, una vez tendido, el celador se me lleva de aquí para allá como si fuese la mesa de servicio de un restaurante, tomando las curvas de lado y a bastante velocidad. Yo sólo puedo ver los techos de los pasillos, el de un ascensor, más pasillos y de pronto, inesperadamente, algo parecido a un montacargas que me deja en medio de lo que parece una vorágine de personal sanitario vestido con ropa de quirófano. Una chica se acerca, me dice «Hola» tras su mascarilla de colores a juego con el pañuelo de la cabeza y me aparca junto a una pared, añadiendo: «Ara mateix estem amb tu, vale?». «Molt bé, merci», le contesto. Al cabo de unos segundos se acerca una veterana enfermera que, tras leer la carpeta que llevo desde el principio sobre mis rodillas, me dice: «Hola, cariño, eres Jesús Miramón, ¿verdad?». «Sí, soy yo», contesto. «Bueno, muy bien, te voy a poner los electrodos y abrir una vía para que te puedan operar, es sólo un pinchazo, ya verás». Pega en mi pecho cinco adhesivos, me abre la vía en la muñeca izquierda, me hace una caricia rápida en el brazo sonriéndome y se aleja hacia otra parte. Al poco alguien tira de la camilla y se asoma sobre mí, es un hombre con chaqueta negra y pañuelo negro en la cabeza, parece un cocinero del Canal Cocina de la televisión. «Et porto al quiròfan amb el doctor P., soc del seu equip, d'acord?» Asiento con un gesto mientras atraviesa una puerta de acero y me encuentro ya con mi médico, que me saluda afectuosamente, y varias personas más alrededor de una mesa potentemente iluminada sobre la que me ayudan a colocarme pasando desde la camilla con mi ridícula bata azul descompuesta alrededor de los calzoncillos. Mientras alguien a mi izquierda procede a colocarme los electrodos en las pegatinas del pecho otra persona coloca un tubo en la vía de la muñeca y a mi derecha el anestesista me instala sobre la cara una mascarilla diciéndome que sólo debo respirar con normalidad, nada más que eso, respirar normalmente, «Muy bien, Jesús, lo estás haciendo muy bien», dice, y sin transición despierto en una sala junto a un biombo que me separa de una mujer que se queja como si hablara en sueños. El chico de chaqueta negra y pañuelo negro en la cabeza me ve despierto, se acerca, pone su mano en mi antebrazo y me dice: «Hale, Jesús, ja està fet, tot ha anat molt bé, et pujarem a planta i després et passarà a visitar el doctor, et sembla bé?». Yo, con el agradecimiento supurando de mi corazón como la sangre de mis narices hacia los abultados vendajes que la rellenan y envuelven, pongo también mi mano sobre su brazo y le digo emocionado con mi voz gangosa: «Sou tots molt amables, de veritat, moltíssimes moltíssimes gràcies». Él sonríe dando paso al celador y antes de que éste se me lleve me hace el gesto de OK con el pulgar levantado.

Al cabo de un nuevo viaje a través de techos de pasillos y ascensores llegaré a la habitación donde ella me espera. Después de darme un beso me dirá que he estado fuera tres horas. Cuando venga el médico me informará de que todo ha ido de maravilla y sin novedades. Volveré a tener con él otro de mis infantiles ataques de agradecimiento extremo y después ya sólo quedará una larga noche de cambio de vendajes de la nariz. Ahora mismo, al día siguiente y ya en mi casa, mientras escribo esto todavía continúa drenando, aunque me gustaría que lo hiciese un poco menos porque mañana por la tarde tengo cita en Lérida para que me lo retiren. La intervención ha pasado y el recuerdo que me llevo es el cariño con el que trabaja todo el personal sanitario, algo que siempre he podido comprobar incluso en otras y más dolorosas situaciones familiares. Levanto mi vaso de agua y, con torpeza y como puedo, bebo un trago a su salud.

miércoles, 18 de mayo de 2011

138

Llevo algo más de una hora en la habitación, luminosa y agradable. Son las dos y veinte y probablemente hasta las cuatro no me tenga que poner la bata de color azul. Yo pensaba que estaba tranquilo pero la enfermera que me ha tomado la tensión me ha dicho, comprobando sus instrumentos, que no, que a ella no podía engañarla y estaba nervioso. Sólo me han operado en otra ocasión en toda mi vida pero era tan pequeño que soy incapaz de recordarlo, así que para mí es como si ésta fuese la primera vez. No tengo ninguna duda de que todo va a salir muy bien y mañana podremos volver a casa. Ahora lo que quiero hacer es vivir esta experiencia con la máxima atención posible, sin perderme nada.

martes, 17 de mayo de 2011

137

Mis compañeras de trabajo me preguntan si estoy nervioso y yo les contesto que no. Luego dicen que ellas sí lo estarían y yo les digo que operarse es como viajar en avión, uno pone su confianza en el piloto y se deja llevar, es el único modo de volar si uno quiere hacerlo. Además, les digo, no me van a intervenir de nada grave ni difícil, sólo se trata de una simple etmoidectomía externa bilateral y una septoplastia secundaria o, lo que es lo mismo, una operación de rinitis con rectificación de tabique nasal que me permitirá respirar mucho mejor y, eso espero, recuperar el sentido del olfato, algo que considero importantísimo desde que comencé a perderlo. Reconozco que la anestesia general me da un poco de miedo, pero cuando pienso en la posibilidad de volver a oler el campo mojado después de la lluvia todo temor desaparece.

lunes, 16 de mayo de 2011

136

Se acaban las alcachofas y llegan las cerezas: pena y alegría.

domingo, 15 de mayo de 2011

135

Paso la tarde planchando. Y lo cierto es que no sé cuál fue la razón de que hace ya tantos años me tocase a mí esta tarea en el reparto, porque cocinar me gusta mucho pero planchar no, motivo de que recurra sin remordimientos a la más abyecta procrastinación con los resultados previsibles: cierta vaga sensación de culpabilidad más o menos llevadera y una gran, gran montaña de ropa que, como ha sucedido hoy, me tendrá más de tres horas atareado delante de la televisión. Mi mujer me dice que soy lento porque me lo tomo demasiado en serio, que no hace falta ser tan minucioso, pero eso es fácil de decir y difícil de hacer cuando uno es tan maniático como yo: o plancho (una vez al mes) o no plancho (durante semanas), pero no sé hacerlo deprisa y corriendo. Mientras cumplo con mis obligaciones domésticas de vez en cuando echo un vistazo a la televisión, donde emiten un documental de la National Geographic sobre los pilotos que trabajan en los lugares más remotos de Alaska, la última frontera. Pequeños y bellos hidroaviones, helicópteros, avionetas; hombres duros de mostachos y perillas perfectamente recortadas; glaciares, ríos que atraviesan inmensos bosques de coníferas, costas cercadas por el hielo. Paso la plancha arriba y abajo, disponiendo y recolocando cuidadosamente las prendas, y me permito imaginar durante un rato que yo soy uno de esos pilotos que al terminar el día toman unas cervezas en el bar, felices de haber sobrevivido a una nueva jornada de trabajo. Alguien comenta que un oso se dio un paseo cerca de la gasolinera y la policía tuvo que cortar el tráfico. ¿Añado una aurora boreal a mi ensoñación? Siento en mi espalda la mirada de Maite y al darme la vuelta constato que ha dejado de corregir exámenes y me está observando. «Hola», le digo. «Hola», me dice.

sábado, 14 de mayo de 2011

134

El viento se ha levantado y su ímpetu ha introducido en casa la pequeña hojarasca de la terraza. Me gusta el ruido que hace al correr sobre el suelo de gres, su liviano crujido de pergaminos o insectos. El hibisco que veo desde aquí se agita de un lado a otro bajo el cielo ojeroso. La cortina exterior gualdrapea contra el cristal. La nave avanza impulsada por el tiempo.

viernes, 13 de mayo de 2011

133

Mañana de bochorno, húmeda y pegajosa. Me duele tanto la cabeza que tomo un ibuprofeno. Si al menos lloviera, si cayera una buena tormenta que limpiara la atmósfera y despejara mi mente.

...

Por la tarde Blogger continúa fuera de juego. Me doy cuenta de la importancia que internet tiene en mi vida y me pregunto, con temor, qué pasaría si la red desapareciese de un día para otro. Mi respuesta es inquietante pues no sé dónde acaba la conexión y comienza la dependencia.

...

Paula Miramón llega a casa arrastrando su enorme maleta sin haber avisado para que fuese a buscarla con el coche a la estación de autobuses. Sonriendo como sólo ella sonríe se encoge de hombros cuando le digo que tenía que haberme llamado porque su equipaje pesa mucho, y dice que no es para tanto. Oh, dios mío, ¿cómo es posible que sucedan estas cosas, que nuestras hijas crezcan, se hagan mayores y de pronto se conviertan en esta mujer que abrazo y beso, casi tan alta como yo?

jueves, 12 de mayo de 2011

132

Rompe el corazón asistir al sufrimiento de las víctimas del terremoto de ayer en Lorca. Uno ve los edificios destruidos, la información de los fallecidos, entre los que se cuentan dos mujeres embarazadas y un niño de catorce años, la dramática escena donde un hijo se reúne con su madre recién rescatada de entre los escombros de su casa, y no puede evitar las lágrimas. Estamos tan a merced de la naturaleza como de los sentimientos.

miércoles, 11 de mayo de 2011

131

Conducía esta mañana hacia Barbastro rumbo al trabajo cuando me he detenido en un camino para dar un paseo de cinco minutos. El aire era fresco y la hierba mojaba mis zapatos y los bajos de mis pantalones. He entrado en un campo de cebada y he tomado algunas fotografías con el teléfono móvil, algunas casi a ras del suelo. Lo que late en las espigas es lo mismo que hace temblar la tierra.

martes, 10 de mayo de 2011

130

Ha regresado el calor y todo mi cuerpo se rebela inútilmente. Sé que en julio las temperaturas de hoy serán un paraíso añorado, pero ahora, en pleno proceso de adaptación al verano que ahí se acerca, me ducho por la tarde con agua fría y juego a imaginar una vida en el círculo polar.

lunes, 9 de mayo de 2011

129

1.

La caravana del candidato se detiene en una gasolinera en medio de ninguna parte porque lleva media hora meándose. El líder sale del coche de lujo y se dirige a los lavabos, que están en el exterior de la pequeña estación de servicio. De pronto, antes de que pueda ponerse a buen recaudo, el cielo comienza a poblarse de miles de millones de moscas negras.

2.

La caravana del candidato se detiene en una gasolinera en medio de ninguna parte porque lleva media hora meándose. Ya se meaba al terminar el último mitin, pero tenía tantas ganas de perder de vista el polideportivo de aquel pueblo de mala muerte que incluso metió prisa a los escoltas y demás miembros del equipo para salir pitando de allí. Ahora camina hacia los lavabos, que están en el exterior de la miserable estación de servicio, y repentinamente siente un temblor extraño bajo las suelas de sus zapatos. Antes de que pueda darse cuenta de lo que está pasando unos tentáculos armados de afilados dientes surgen del asfalto y lo devoran comenzando por los pies.

3.

La caravana del candidato se detiene en una gasolinera en medio de ninguna parte porque lleva media hora meándose. Acompañado de sus escoltas sale del coche y se dirige a los lavabos situados en el exterior del edificio. Como siempre, ellos echan un vistazo al interior de la instalación, confirman que es seguro y le hacen un gesto de autorización. El líder cruza el umbral de la puerta y entra en la zona reservada a los caballeros. El urinario de pared está situado bajo una ventana alta que da a la parte de atrás de la estación. Mientras desahoga su vejiga contempla el desolado paisaje de montes bajos sin apenas vegetación, blancos de yesos y arcillas bajo el cielo más oscuro, y siente miedo.

domingo, 8 de mayo de 2011

128

La tarde del domingo se desliza plácidamente como un río ancho y caudaloso. Sobre su superficie viajan algunas ramas flotantes, chillidos de pájaros, nubes.

sábado, 7 de mayo de 2011

127

Lluvia durante todo el día. Por la tarde me asomo a la terraza de mi buhardilla y grabo un minuto de su repiqueteo.

viernes, 6 de mayo de 2011

126

Después de comer estoy tendido en la cama, con el estómago lleno de garbanzos como el del lobo de cabritillos, cuando escucho voces en la calle: ¡Miramón! ¡Miramón! Tras unos segundos de confusión deduzco que es la horda de mi hijo, a quien siempre llaman por su apellido, nunca por su nombre, una costumbre entre los cromañones adolescentes de este territorio. Poco a poco el volumen de los gritos de Carlos y sus amigos disminuye a medida que se alejan en busca de nuevos lugares donde hacer resonar sus voces en pleno proceso de cambio hormonal. Cuando todo vuelve a quedar en silencio cierro los ojos e intento dormir un poco, hoy tengo ensayo con la coral y necesito estar descansado. Mientras me deslizo suavemente en el agujero de gusano el lobo continúa durmiendo y roncando bajo un árbol, su barriga llena de cabritillos todavía vivos. No sabe lo que le espera.

jueves, 5 de mayo de 2011

125

Para escribir literariamente es imprescindible la desfachatez.

miércoles, 4 de mayo de 2011

124

Al salir del trabajo me llama la atención el color achocolatado del río Vero, que corre veloz ceñido por el cauce de hormigón que cruza la ciudad. El sol brilla en el cielo despejado y caigo en la cuenta de que la turbiedad del agua es fruto de las tormentas de las montañas, que suelen ser violentas y espectaculares. La lluvia cayó con fuerza allí arriba no hace demasiado tiempo, tal vez anoche o incluso esta misma mañana, y ahora, al mediodía, bajo la luz radiante del somontano, sus consecuencias fluyen delante de mí rumbo al río Cinca, el gran Ebro y el mar lejano. Durante un instante veo con claridad lo que miles de poetas cantaron: el paisaje convertido en piel sensible, las venas y arterias del mundo, las tormentas del corazón, nuestras vidas, el río.

martes, 3 de mayo de 2011

123

Siendo músico aficionado, ¿cómo no amar con devoción la cerveza Guinnes, cuyo logo es una preciosa arpa irlandesa?

lunes, 2 de mayo de 2011

122

Me levanto tarde y me encuentro con la noticia de que Estados Unidos, después de diez años de búsqueda, ha terminado localizando y asesinando a Bin Laden. Nunca hay que desestimar la potencia arrasadora de los sentimientos, y si se trata de venganza todavía menos. Estados Unidos necesitaba vengar el terrible atentado de las torres gemelas y llegó a ofrecer una recompensa de cincuenta millones de dólares a quien entregase a Bin Laden vivo o muerto. Durante todos estos años ese hombre se convirtió en una especie de personaje de película de James Bond, un malvado Doctor No que se escondía en cuevas y refugios secretos escapando de sus perseguidores siempre en el último instante. Entretanto Al Qaeda, la organización terrorista que él había creado, asesinaba a centenares de personas en Madrid, en Londres, en Bombay, en Marrakech el otro día. Yo soy de los que opinan que el fundamentalismo islámico internacional es actualmente uno de los grandes enemigos de la libertad, como lo fueron en su día el fascismo y el comunismo, y en ese sentido me ha aliviado saber, desde mi condición de ateo, que Bin Laden no volverá a aparecer en televisión amenazando con el índice a los infieles del mundo entero. Nadie duda de que el terrorismo islámico continuará existiendo, incluso es previsible que arrecie en las próximas semanas y meses, la venganza es un camino sin fin, pero hoy en Nueva York miles de personas manifiestan su alegría gritando y bailando en las calles. No, nunca hay que desestimar la fuerza arrasadora de los sentimientos.

domingo, 1 de mayo de 2011

121

Por la mañana llamo a mi madre para felicitarla. Su voz al otro lado del teléfono es viva, enérgica, preciosa. Hablo con ella durante unos minutos y luego le paso a Maite, con quien a menudo sospecho que se entiende mejor que conmigo. No voy a escribir nada sobre mi madre en este momento porque me pondría a llorar inmediatamente, y escribir y llorar al mismo tiempo es un poco complicado (aunque no imposible, puedo dar fe de ello). Sólo quisiera decir que a punto de cumplir cuarenta y ocho años amo a mis padres más de lo que les he amado jamás.