jueves, 30 de junio de 2011

181

Hoy, treinta de junio, he alcanzado la mitad de este año dos mil once habiendo cumplido con éxito el empeño de escribir o crear algo propio cada día, uno detrás de otro y sin concesiones a la pereza ni el silencio. Soy el propietario de una voluntad tan frágil que necesito proyectos así de absurdos para mantenerla a flote. Todavía quedan seis meses más hasta alcanzar el texto titulado «365». Ignoro lo que sucederá entre esta noche y ese momento, una ignorancia que agradezco. Siempre digo que cada día guarda un tesoro, pero esta noche me doy cuenta de que esa afirmación no es exactamente la verdad: la verdad es que cada día, cada uno de ellos, es un tesoro en sí mismo, un tesoro escaso, único e irrepetible.

miércoles, 29 de junio de 2011

180

Llevo a mi hijo de catorce años al autobús que le trasladará al campamento de montaña donde pasará los próximos quince días. Al bajar del coche nos damos un beso y a continuación, cargando su mochila y una bolsa de deporte, se aleja hacia sus amigos sin mirar atrás. Sé que es una historia repetida miles de millones de veces, pero qué vértigo siento al observar sus anchas espaldas, su estatura casi como la mía, su pelo largo de macedonio, su confiada desenvoltura, su seguridad en el futuro. Antes de ayer lo que más le gustaba era viajar sentado sobre mis hombros. Subo al coche y vuelvo a casa. Un nuevo día de verano comienza en este lugar de un mundo que gira.

martes, 28 de junio de 2011

179

Durante mi breve estancia en el hospital me midieron la tensión arterial muchas veces y, como es lógico dadas las circunstancias, di unos niveles relativamente altos, así que mi médico de cabecera, tras echar un vistazo al ordenador y hacer caso omiso a mis razonables objeciones, decidió someterme a un control consistente en que una enfermera del ambulatorio me mediría la tensión durante varios días seguidos. Ayer fue el primero y hoy ha sido el segundo, pero lo que mi médico no me dijo es que la enfermera que me iba a tomar la tensión es bellísima. ¿Cómo es posible que el resultado de esas mediciones responda a la realidad? A veces me pregunto si las mujeres son conscientes de la turbación que provocan en nosotros.

lunes, 27 de junio de 2011

178

En el hospital me quitan los tapones y vendas de la nariz y veo el cielo con sus santos, apóstoles y querubines, ¡qué sensación de alivio más maravillosa! De hecho noto que tengo más olfato que antes de la hemorragia. Virgilio, mi otorrino asustadizo y bromista al mismo tiempo, me dice que durante tres o cuatro días evite sonarme con fuerza y procure no hurgarme con los dedos, algo que me costará trabajo obedecer pues normalmente me paso el día con el índice metido en la nariz mientras una mosca gira alrededor de mi cabeza. Vuelvo a estar contento y animado. Soy simple.

domingo, 26 de junio de 2011

177

Al despertar escucho el parloteo de los aviones comunes que anidan en el alero del tejado de mi casa. Hablan de mí, de ti, del calor que hoy se avecina, del verdadero significado de la paciencia, del mar.

sábado, 25 de junio de 2011

176

Nada que anotar hoy en este diario. Bueno, tal vez una cosa: la paciencia es tan inagotable como cruel.

viernes, 24 de junio de 2011

175

La noche en la Sala de Observación de Urgencias del Hospital de Barbastro es larga e interrumpida por camas que entran y camas que salen. La mía, que no se mueve de su sitio, está junto a una de las ventanas desde la que se tienen unas bonitas vistas de la ciudad con las montañas al fondo del paisaje. He contado ocho camas separadas por biombos, un detalle, el de los biombos, que me hace pensar en la primera guerra mundial. Una de las enfermeras del turno de noche me conoce, ¡hoy mismo estuvo sentada al otro lado de mi mesa junto a su marido! Cuando me ve dice: ¿Pero qué haces tú aquí si esta mañana estabas tan estupendamente? Le cuento lo que ha pasado y me dice que no me preocupe, que seguro que mañana me dan de alta, que la llame si quiero agua o cualquier otra cosa y que procure descansar. La verdad es que es encantadora, como las demás. Las horas transcurren muy despacio y duermo a ratos, despertándome cada dos o tres horas. A las cinco menos cuarto el cielo comienza a clarear débilmente. Sentado en la cama frente a la ventana caigo en la cuenta de que ésta es la noche de San Juan, la más breve del año.

jueves, 23 de junio de 2011

174

Esta mañana en el trabajo comencé a sangrar profusamente por la nariz y esta noche la pasaré en la sala de urgencias del Hospital de Barbastro, rodeado de desconocidos como yo. Escribo en mi teléfono móvil.

miércoles, 22 de junio de 2011

173

Hoy, sin motivo alguno, resucitó en mi memoria la Bajadilla de Campos, uno de los muchos caminos que partían de mi pueblo hacia las fincas y montes que lo rodean. Durante años fue nuestro territorio o, más bien, el territorio de mi primo Tomasín, que compartía con sus primos gemelos. Conocíamos cada senda, cada era, cada chopera, cada acequia, cada zarzal; dónde crecían los mejores melocotones y alberges, qué viñas daban la mejor uva de moscatel, donde caían las mejores nueces. En los sotos y pequeños bosquecillos que separaban los cultivos construíamos cabañas paleolíticas y reproducíamos, sin saberlo, la historia de nuestra evolución. En pleno verano mi hermano y yo comíamos a toda prisa y, fuesen las dos y media o las tres de la tarde, salíamos corriendo hacia el campo después de pasar a buscar a mi primo. Entonces no teníamos calor, no nos molestaba el sol y el verano en el pueblo, para dos niños que vivían en Zaragoza, era un maravilloso planeta de libertad absoluta, un mundo sin horarios ni obligaciones donde uno podía rondar por ahí hasta avanzadas horas de la noche.

Me pregunto por qué habré recordado lo más parecido al paraíso que haya experimentado nunca. ¿Fueron los castaños de indias que rodean la agencia donde trabajo? A estas alturas del año dan una sombra densa, sólida, narcótica.

Creo que aquel camino cuesta abajo, la Bajadilla de Campos, fue el germen de nuestra condición de exploradores, algo que ni a mi primo Tomasín ni a mi hermano Javier ni a mí nos abandonará nunca por mucho que pasen los años, nuestro cabello encanezca y aparentemente, sólo aparentemente, olvidemos los niños libres y silvestres que fuimos una vez.

martes, 21 de junio de 2011

172

Giran las hélices del ventilador y el verano despega.

lunes, 20 de junio de 2011

171

¿Cuántas personas habrán sido enterradas hoy? ¿Cuántas estarán haciendo el amor en este mismo instante? ¿Cuántas se sienten solas? ¿Cuántas leen a la luz de la lámpara de la mesilla mientras la luna se traslada sobre el tejado de sus casas? ¿Cuántas saben que mañana todo será distinto?

domingo, 19 de junio de 2011

170

Poco antes del mediodía suena mi teléfono móvil para anunciarme que por la mañana ha fallecido el marido de una querida compañera del coro donde canto desde hace más de diez años. La rueda de llamadas y correos electrónicos se pone en marcha.

Por la tarde unos cuantos acudimos al tanatorio de Monzón para ofrecer a nuestra amiga un poco de cariño y solidaridad. Al vernos ella se echa a llorar y a todos se nos hace un irremediable nudo en la garganta. ¿Qué gobierna eso?

Cuando era joven no comprendía el sentido de estas cosas: los tanatorios, los pésames colectivos, todo ese rollo me parecía una gilipollez hipócrita y absurda. Era ignorante, no sabía nada. Al cabo de los años me tocó estar al otro lado y supe del conmovedor consuelo que en esos duros momentos otorga la amistad, el bien de la sencilla compañía, la conversación y los abrazos.

Nuestra compañera nos pide que cantemos mañana por la tarde en el funeral de su marido, incluso nos dice que le gustaría que interpretásemos la versión para coro del Gabriel's Oboe porque a él le gustaba mucho. Rápidamente organizamos el resto de las obras, los teléfonos vuelven a echar humo y al cabo de unos minutos prácticamente la coral entera, exceptuando a quienes no pueden por motivos de trabajo o encontrarse de viaje, se compromete a estar mañana por la tarde en la iglesia, cantando y acompañando en el dolor a nuestra querida amiga.

No puedo expresar la emoción y el orgullo que me producen mis compañeros. Las personas son buenas, sí, lo son de verdad, pero me atrevo a decir que cuando cantan en un coro todavía lo son un poco más.

sábado, 18 de junio de 2011

169

No estamos solos pero a veces uno siente que navega en solitario. Si te paras a pensarlo detenidamente ¡todo es tan extraño!

El viento se ha levantado y empuja las nubes.

viernes, 17 de junio de 2011

168

En la sierra de San Quílez la raposa se asoma sigilosamente a la entrada de su cado. El búho vuela invisible y silencioso en la oscuridad. La culebra de escalera se desliza entre las cañas que crecen cerca de la balsa de tela asfáltica. A estas horas de la noche apenas circulan coches por la distante carretera. No estamos solos.

jueves, 16 de junio de 2011

167

Nos asomamos al balcón para contemplar el eclipse lunar. En la calle un pequeño murciélago aletea de aquí para allá cazando los insectos que, como diminutos Ulises, no pueden evitar la llamada de las bombillas de bajo consumo de las farolas municipales. Tampoco nosotros podemos dejar de mirar la luna llena temporalmente cubierta casi en su totalidad por una sombra oscura: la nuestra.

miércoles, 15 de junio de 2011

166

Poco a poco el olfato regresa a mi vida. Me operé para eso. Esta mañana, mientras me duchaba, sentí débilmente el aroma cítrico del gel de baño y me emocioné. Nadie que no haya perdido ese sentido sabe lo ciego y sordo que uno se siente sin él. Cuando en febrero lo recuperé temporalmente de un día para otro, gracias a los potentes corticoides orales que me recetó mi médico, fue como si el mundo se iluminase, algo prodigioso que me animó definitivamente a entrar en el quirófano. Aunque se trate de un proceso mucho más lento ahora aspiro a algo permanente y natural, porque sé, y de qué modo, que los días pasan, fluyen, corren, se precipitan.

martes, 14 de junio de 2011

165

Tras casi un mes de baja laboral hoy vuelvo al trabajo. Anoche estaba nervioso y, qué tontería, me costó un poco dormirme. Tengo ganas de recuperar mi vida normal, volver a escuchar a la gente, estar junto a mis compañeras.

Junto al balcón del dormitorio zurean las tórtolas turcas, su sonido amplificado por el aire todavía fresco de la mañana. Pronto regresará el calor dispuesto a reconquistar el campo de batalla que la noche le arrebató ayer durante unas horas.

lunes, 13 de junio de 2011

164

Desde hace unos días tenemos un nuevo vecino en la plaza que hay detrás de mi casa, un nuevo vecino llamativo y ruidoso. Desconozco si se trata de un loro, una cacatúa o un papagayo, pero algunas tardes me parece estar escribiendo desde el Amazonas.

domingo, 12 de junio de 2011

163

Mira el universo: todo ese inmenso territorio hecho de tiempo y espacio salpicado de nebulosas, agujeros negros y más de cien mil millones de galaxias que contienen, a su vez, centenares de miles de millones de estrellas. En la periferia de una de esas galaxias ocho planetas giran alrededor de una estrella mediana: acércate al tercero, atraviesa su atmósfera y sobrevuela sus océanos azules hasta alcanzar la escasa tierra firme. Observa que lo que parecía desierto y mineral comienza a mostrar signos de la existencia de algo parecido a una voluntad: ciudades, puertos, canales interiores, autopistas por las que circulan diminutos vehículos. Si te acercas todavía un poco más verás los viñedos, los campos de cebada, alfalfa y maíz, las granjas de terneros, las carreteras locales que llevan al pueblo, los almacenes y silos junto a la estación del tren, los tejados cubiertos de antenas, las calles, plazas y parques, la terraza de un ático que da acceso a una buhardilla donde un ser humano, uno entre los siete mil millones que habitan actualmente ese planeta, escribe que escribe, y nada más.

sábado, 11 de junio de 2011

162

Después del ensayo vamos al Chanti a tomar una copa. Estoy contento, me siento tan feliz de volver a las andadas y estar con mis amigos. Las conversaciones vienen y van entre gintonics, cervezas y vaqueros de whisky y pacharán. En un momento dado, con el bar ya vacío, nos ponemos a cantar. Alrededor de la mesa hay una soprano, un bajo, un tenor, tres contraltos y una directora. Es más que suficiente.

viernes, 10 de junio de 2011

161

Cenaré algo rápido y después me ducharé, me vestiré y, tras mucho tiempo sin poder hacerlo, me iré a cantar. A cantar y cantar.

jueves, 9 de junio de 2011

160

Durante la siesta sueño con caballos. Siento adoración por ellos desde que era pequeño. Cuando vivíamos en Bañolas me hice socio de una hípica y cada semana iba a montar dos o tres veces, siempre solo. Mi yegua era una preciosa alazana llamada Llivia. No puedo expresar la felicidad que se siente al cabalgar a través del bosque, ajeno al pensamiento y el futuro.

miércoles, 8 de junio de 2011

159

Siempre que escucho las campanadas de la iglesia de San Pedro caigo en la cuenta de que son los latidos que dan cuerda a mi pequeño mundo.

martes, 7 de junio de 2011

158

He transplantado a macetas más grandes las plantas aromáticas que compré ayer. En algunos casos he utilizado tiestos en barbecho y he tenido que romper la tierra seca para airearla antes de mezclarla con un poco de sustrato nuevo. Mientras lo hacía he observado cómo pequeños insectos y ácaros, algunos casi microscópicos, huían buscando la oscuridad y el olvido del que yo les había privado tan bruscamente. La vida nos rodea por todas partes. Se me ocurre que una de las penalidades más difíciles de los primeros futuros colonos de Marte será habitar un mundo exento radicalmente de cualquier forma de vida o, lo que es lo mismo, estar tan verdaderamente solos.

lunes, 6 de junio de 2011

157

Estoy contento porque esta tarde he estado en la consulta de mi otorrino en Lérida y, veinte días después de la operación, me ha quitado unos plásticos que sujetaban el tabique nasal y dos piezas de gasa y algodón del tamaño del pulgar que tenía instaladas en la zona de los cornetes. Dios mío, ¿cómo es posible que cupiesen tantas cosas en una nariz, incluso en una nariz de boniato como la mía? Cuando he visto lo que mi médico extraía de ella he comprendido el motivo de que durante todo este tiempo sólo pudiera respirar por la boca, algo que me ha resultado mucho más desagradable de lo que había imaginado. Pero ya me da igual (así es la memoria humana) pues al fin, ¡al fin!, puedo respirar normalmente ¡incluso con la boca cerrada! Todavía no he recuperado el olfato porque toda la zona está inflamada y en proceso de cicatrización, pero todo llegará, es cuestión, como hasta ahora, de dejar pasar el tiempo y tener paciencia. Lo importante es que estoy mucho mejor y podré dormir bien, comer bien, hablar bien ¡y cantar bien, este próximo viernes pienso acudir al ensayo de mi coro y luego al Chanti a tomar unas copas! Me sentía tan animado que de regreso a Binéfar me he detenido en Jardiland y he comprado macetas de albahaca, de tomillo limón, de romero, de perejil.

domingo, 5 de junio de 2011

156

Dos moscas vuelan en el centro de la buhardilla. Giran en círculo como si colgasen de dos hilos invisibles anclados en el techo. Vivirán entre quince y veinte días. No parece mucho tiempo pero, en realidad, ¿existe algún tiempo que sea mucho?

sábado, 4 de junio de 2011

155

Sucedió hace aproximadamente un año por estas mismas fechas. Yo preparaba la cena en la cocina y Paula dejó de estudiar y vino a sentarse cerca de mí un rato. En el baqueteado y rudimentario equipo de música que siempre está en marcha mientras cocino sonaba la famosa Variación número dieciocho sobre un tema de Paganini de Rachmaninov, una pieza que me gusta mucho. Lo que pasó fue que en un momento dado me di la vuelta y me encontré a mi hija llorando. Le pregunté qué le pasaba y encogiéndose de hombros me dijo que no lo sabía. La abracé y, como ella, sin saber exactamente por qué, lloré también.


Rhapsody On a Theme of Paganini: Variation XVIII. - Andante Cantabile - Libor Pesek, Mikhail Pletnev & Philharmonia Orchestra, 1988.

viernes, 3 de junio de 2011

154

Muchas veces he pensado, como todo el mundo, que la vida bien podría ser una novela o un cuento. Los personajes entran y salen del escenario, los paisajes fluyen, el tiempo pasa, llueve, deja de llover, sale el sol, llega el otoño y después el invierno. Sí, reconozco que no es una mala idea, y no tengo la menor duda sobre el papel que cada uno de nosotros interpreta en esa historia: somos el protagonista, el único e involuntario protagonista. Y es al caer en esta cuenta cuando los hechos que nos suceden cobran otra dimensión para sorprendernos con su sólida realidad: la voz que escuchamos en esa grabación es la nuestra y la persona que aparece en esas fotografías bajo los árboles o junto al mar eres tú, por increíble, por inconcebible que resulte, eres tú.

jueves, 2 de junio de 2011

153

Últimamente llueve a menudo, algo que me hace feliz. Hace apenas quince minutos ha pasado sobre la casa un breve pero intenso chaparrón. Después ha regresado el sol.

Reflejo del sol sobre el suelo mojado por la lluvia, 2 de junio de 2011.

miércoles, 1 de junio de 2011

152

El noventa por ciento de las personas que están esperando su visita médica en el ambulatorio son mayores de setenta años. Algunos se saludan entre sí con cariño, se preguntan por familiares y conocidos, se despiden con afecto. Yo no conozco a casi nadie de esta franja de edad en Binéfar, no nací aquí y trece años de residencia no bastan. Sé que a pesar de tener cita previa deberé esperar como mínimo media hora, algo que siempre sucede aunque, como dice sabiamente una señora sentada frente a mí, «A estos sitios no se puede venir con prisa». Me digo a mí mismo que siempre seré un forastero, algo que no me desagrada. M. y yo hablamos de irnos de Binéfar cuando nuestros hijos se hayan emancipado. Antes hablábamos de hacerlo cuando nos jubilásemos pero ahora no queremos esperar hasta entonces. Hemos vivido en tantos domicilios diferentes que el cuerpo nos pide nuevas mudanzas. Mi médico se asoma a la puerta y pronuncia mi nombre y apellidos. Es más joven que yo y su trato, que me gusta mucho, es serio y amable al mismo tiempo. Vuelve a decirme, como la semana pasada, que me arme de paciencia y trate de llevarlo lo mejor posible. Nos despedimos hasta la semana que viene y salgo de nuevo a las calles de este lugar donde vivo.