miércoles, 30 de noviembre de 2011

martes, 29 de noviembre de 2011

333

La medianoche se aproxima a toda velocidad y yo estoy muerto de sueño. Se me cierran los ojos. Siento la urgente necesidad de dejarme caer. Lentamente.

lunes, 28 de noviembre de 2011

332

El frío envuelve la casa como si ésta fuera un submarino surcando las profundidades del océano antártico, lo cual me permite poder llevar al fin mi viejísima chaqueta azul de lana cubierta de pelotillas, uno de los lujos invernales que me hacen más feliz. Soy el capitán Nadie y mi único objetivo es la exploración. Navegaré a través de mi vida. Sólo la muerte podrá detenerme.

domingo, 27 de noviembre de 2011

331

Salimos del restaurante a las siete de la tarde, un poco achispados y enternecidos por las canciones cantadas con una copa en la mano durante la larga sobremesa, y caminamos a la luz de las farolas hablando de esto y de lo otro, de los hijos pequeños, de la suerte, de la vida. Por la mañana cantábamos la misa de Santa Cecilia en la iglesia de San Pedro. Cada año, después de la misa de la patrona de los músicos, nos vamos a comer todos juntos. Durante todo el tiempo que he estado con mis amigos, con los más íntimos de los viernes por la noche pero también con los que me relaciono solamente en los ensayos de la Coral, durante todo el tiempo que he compartido con ellos, digo, en ningún momento he dejado de sentirme una persona privilegiada, afortunada, dichosa. Desconozco los vientos que me trajeron a la orilla de este pequeño lugar a medio camino entre el desierto y las montañas, pero sé que fueron benévolos. En días como hoy tengo ganas de salir a la calle y decirles a todos los peatones que hagan algo con los demás: cantar en un coro, pintar en una academia, aprender un idioma, correr, hacer ganchillo, leer en un club de lectura, buscar setas, qué sé yo, algo con los demás, algo con los demás. Porque no existe nada más profundamente humano que el milagro de la comunión con quienes son tan únicos, tan frágiles, tan valientes como nosotros.

sábado, 26 de noviembre de 2011

330

Niebla en el exterior y fuego en la chimenea. Ante la velocidad del segundo no hay primeros ni últimos. Pobres los que esta fría noche no tengan un techo sobre su cabeza. Las ventanas brillan en la oscuridad como imperios. Las ventanas brillan en la oscuridad como luciérnagas.

jueves, 24 de noviembre de 2011

328

Las últimas lluvias han cubierto el campo de una hierba corta que de lejos parece mullida y suave como el musgo. En las ramas de los almendros que no se recogieron los frutos oscurecen día a día, calcinados lentamente por el olvido. Los álamos fueron perdiendo sus hojas amarillas de abajo hacia arriba y ahora sólo sobreviven las del final, allí donde comienza el cielo y reina el viento frío que una a una apagará las trémulas, las valientes, las últimas llamas.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

327

F. llamó preguntando por mí. Ella me conocía y yo sabía quién era, la había atendido personalmente muchas veces, enseguida reconocí su acento argentino. Recordé que F. es una mujer atractiva, divorciada de un ciudadano norteamericano y madre de un niño muy rubio, residente en un turístico pueblo del Pirineo aragonés y empleada en una agencia inmobiliaria. Estuvimos charlando durante unos minutos y después quedamos en que le enviaría a su correo electrónico unos formularios que necesitaba. Me facilitó su dirección de hotmail y ahí quedó todo. Pero sucedió que su dirección de correo me devolvía una y otra vez el mío, no sé si porque no admitía archivos adjuntos o porque yo la había anotado mal. Para variar, y como suele suceder en estos casos, por supuesto no había apuntado su teléfono ni el número de su documento de identidad, así que cuando acudí a mi base de datos, una de las más exhaustivas del estado, no logré encontrar nada con la magra información de la que disponía. ¿Qué hice entonces? Buscarla en internet con esa misma y escasa información a través de Google, Twitter y Facebook, donde para mi sorpresa la encontré, ¡incluso aparecía su teléfono móvil de trabajo en la web de la inmobiliaria! La telefoneé y solucionamos el problema. No sé si es bueno o malo, hoy fue bueno y mañana tal vez sea malo, pero la red nos pone al alcance de los demás. El mundo es un lugar cada vez más pequeño.

martes, 22 de noviembre de 2011

326

Después de la bronca y el sermón subo a esta mesa y, craso error, me pongo a pensar en mi hijo cuando era pequeño: su cuerpecito de pájaro levantando los brazos para que lo llevara en brazos, su rostro entusiasmado cuando salía corriendo del colegio de primaria arrastrando la chaqueta por la acera. Mi corazón se resiente. Sé que es una historia repetida desde el comienzo de los tiempos, pero cuánto duele.

lunes, 21 de noviembre de 2011

325

Compré nueces de los nogales de Isabel para mis compañeras de trabajo. De vuelta a casa pasé junto a dos jóvenes negros que hablaban y reían frente a la pálida luz de un locutorio, sus voces profundas resonando entre los edificios de la calle. Al acercarme a mi portal me crucé con madres que iban o volvían de llevar o recoger a sus hijos en la Escuela Municipal de Música. Había muchos coches aparcados en doble fila con las luces parpadeando. Introduje la llave en la cerradura y fui directamente hacia la escalera sin mirarme en el gran espejo. Ahora preparo berenjenas rellenas mientras en el viejo y leal equipo de la cocina escucho un maravilloso tema de Fred Hersch que descubrí el otro día. Llovió durante todo el fin de semana y la habitación de las goteras continúa deshabilitada sin que nadie dé signos de vida, ¿deberé resucitar mi celebrado y sentido papel de energúmeno para que me hagan caso? Oh, no me gustaría, de verdad que no me gustaría.


Fred Hersch - Valentine - Barcelona, octubre de 2010.

domingo, 20 de noviembre de 2011

324

Probablemente soy idiota porque después de todo lo que está pasando en el mundo todavía me emociona depositar mi voto en las urnas. Entre el cinismo y la esperanza no tengo duda alguna en mi elección.

sábado, 19 de noviembre de 2011

323

Al abrir los ojos tumbado en el sofá siento ese dolor de cabeza de viajero del tiempo que a veces produce la siesta. En la pantalla de la televisión un programa sobre el origen del ser humano muestra grotescas imágenes de grupos de homo sapiens y homo neanderthalensis coronados con melenas postizas tan mugrientas como si ambas especies dedicasen sus días a restregar sus cabezas en boñigas de mamut. Siempre me sorprenden esos detalles de falta de seriedad: ¡si hasta los insectos cuidan su higiene! Que es un documental antiguo se confirma cuando en él se asevera que del contacto entre cromañones y neandertales no pudieron surgir híbridos fértiles. Apago la televisión sin abandonar mi postura horizontal y siento claramente cómo cada uno de mis kilos de más, sobre todo su cuatro por ciento de código genético neandertal, me acusan sin un átomo de compasión.

viernes, 18 de noviembre de 2011

322

La casa está en silencio. Hace un buen rato que anocheció. Ordeno partituras antes de acudir al ensayo. Suenan las campanadas de la iglesia de San Pedro. ¿Cuántas veces han sonado en estas páginas? A menudo tengo la sensación de que siempre escribo lo mismo y a pesar de ello, pensando sin rubor en los ríos de Heráclito y Manrique, continúo haciéndolo. Por otra parte nunca dejo de tener presente que estos días pacíficos y sin malas noticias no durarán para siempre.

jueves, 17 de noviembre de 2011

321

¿Qué significaban antes las palabras «debacle», «abismo», «catástrofe», «crisis», «hundimiento», «rescate»? Porque ahora tengo la sensación de que ya no significan nada, devaluadas por el abuso que se hace de ellas en los medios de comunicación al tener que describir diariamente el fin del mundo. Como quien se acostumbró a vivir junto a los rugidos del zoológico yo ya no me asusto, hace semanas que mi cerebro dejó de discriminar la información que atañe a cataclismos financieros. A lo que no me acostumbraré jamás es a la angustia de las víctimas que a veces se sientan al otro lado de mi mesa de trabajo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

320

Me siento en el retrete y de pronto escucho el violín de la hija de mis vecinos repitiendo escalas una y otra vez como si estuviera de pie exactamente detrás de mí. Más tarde subo a la buhardilla para dormir un rato y al cerrar los ojos comienza a sonar el pasodoble «No te vayas de Navarra» en la Residencia de día de la plaza de atrás. ¡No te vayas de Navarra! Oh, misericordia.

martes, 15 de noviembre de 2011

319

De madrugada, mientras
un volcán sin nombre
expulsaba lava incandescente
bajo el océano,
la lluvia comenzó a repiquetear
en el cristal
sobre mi cabeza dormida,
sus delicados dedos de vida y muerte
diciéndome sin despertarme:
Sé cómo te llamas.

lunes, 14 de noviembre de 2011

318

Salgo del trabajo por la puerta trasera del jardín. En la terraza del bar Kafka sólo han dispuesto tres mesas, desiertas a estas horas. Camino hasta el coche aparcado frente a la panadería Buera. Al otro lado de la puerta de cristal la mujer que enviudó hace un mes recoge el mostrador antes de cerrar, ajena a mi presencia. Pongo en marcha el motor y emprendo el camino de vuelta a casa.

Terraza del bar Kafka, Barbastro, 14 de noviembre de 2011.

domingo, 13 de noviembre de 2011

317

¡Vamos, vamos, las doce de la noche están a la vuelta de la esquina! ¿Aprendiste algo de este pacífico y vertiginoso domingo de noviembre? ¡Recuerda que no dispones de mucho tiempo para pensarlo! Contesta. Corre. Pon tu pequeño mundo a salvo. Ya.

sábado, 12 de noviembre de 2011

316

Ayer no fui a ensayar con mi coro porque estaba agotado y hoy me despierto culpable, como ayer sabía que hoy me sentiría. Pero al mismo tiempo abro los ojos fresco y descansado, ¡ni siquiera soy capaz de recordar la última vez que dormí nueve horas seguidas!

En la claraboya el cielo es un cuadro dividido en dos zonas: la de la izquierda, de color azul muy pálido, está iluminada por el sol; la de la derecha es una nube oscura compuesta de otras nubes más pequeñas, un cúmulo de borra desplazándose muy lentamente hacia el Norte.

viernes, 11 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

314

Pequeña raposa, detente en la oscuridad y vuelve sobre tus huellas entre las viñas, regresa al soto junto al río, visita furtivamente los huertos a la luz de la luna, haz cualquier cosa menos cruzar la carretera pues hoy vi lo que quedaba de tu hermana, su pequeño cuerpo tirado en el arcén, su preciosa cola de raposa agitándose suavemente al paso veloz de los vehículos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

313

Me levanté a las siete como cada jornada laborable y, como cada jornada laborable, conduje hacia Barbastro con el sol detrás de mí iluminando los viñedos cobrizos con una luz nueva, intacta, sin usar. En la agencia tuve una mañana tranquila y atendí a diecisiete personas nada más, cada una de ellas, eso sí, con su mirada, su estatura, sus problemas, su temperamento, su aspecto, su pasado y su futuro. A media tarde vino un albañil enviado por el propietario de la casa (vivimos felizmente de alquiler) para echar un vistazo a las goteras y la terraza de la planta de arriba, donde con las manos en los bolsillos afirmó sin paliativos: «Las terrazas son muy cabronas». Por lo que se ve estábamos equivocados respecto al seguro de la Comunidad de vecinos y finalmente será J. quien se haga cargo de la reparación. Cuando el albañil se fue pedaleé durante una hora viendo en el portátil un extraordinario documental sobre las experiencias de unos soldados daneses en la guerra de Afganistán. Después de la ducha cociné la cena y también unas migas de bacalao con patatas y arroz para comer mañana. Ahora, mientras en el misterioso interior del lavaplatos un torbellino de agua y jabón se encarga del trabajo sucio, yo me regalo con un bourbon con hielo y escribo un apresurado resumen de este nueve de noviembre de dos mil once que jamás volverá a repetirse. Seguramente no fue gran cosa, sólo un día común y corriente. Mortal. Para mí es suficiente.


Prelude and Fughetta in D Minor, BWV 899: Fughetta - Johann Sebastian Bach - Glenn Gould.

martes, 8 de noviembre de 2011

312

Buscando otra cosa me he tropezado con una carpeta donde guardé hace mucho tiempo los retratos que tenía clavados en un panel de corcho en la pared de la habitación de una casa de la que ya casi no me acuerdo. Volver a contemplar las viejas fotografías recortadas de revistas y periódicos con las efigies de Henry Miller, Virginia Woolf, Julio Cortázar, Lawrence Durrell, Marcel Proust, Kavafis, Patricia Highsmith, James Joyce y tantos otros, muchos más de los que recordaba, me ha hecho plantearme si, de algún modo, en aquella época yo estaba mal de la cabeza. Aquí aparecen Machado, Juan Ramón Jiménez, la cara de susto de Jorge Manrique en un retrato antiguo, Jaime Gil de Biedma, Cesare Pavese, Kafka, todos amarillos por el paso del tiempo, todos observándome con ojos sin volumen ni resentimiento. ¿Quién era yo cuando decidí guardarlos en esta carpeta de cartón? ¿En qué se parecía aquel joven al hombre que ahora soy? ¿Cómo hubiera podido imaginar todo esto?

lunes, 7 de noviembre de 2011

311

El sábado detectamos en la esquina del techo del dormitorio de Carlos una gran mancha de humedad y, lo que es peor, goteras. Su habitación está situada bajo la terraza y enseguida supuse que la tromba de agua que había caído esa madrugada era la culpable. Hoy por la mañana he llamado al seguro y, para mi sorpresa, me han dicho que ellos no eran los responsables, que tenía que ponerme en contacto con el seguro de la Comunidad de propietarios. Una compañera de trabajo me ha contado, basándose en su experiencia, que estas averías en terrazas y tejados son muy engorrosas, que me armara de paciencia e incluso tuviera en cuenta la posibilidad de que tuvieran que hacer obras, idea que me ha causado un inmediato descenso de ánimo, acompañado de melancolía y pensamientos negativos. ¡Con lo que me gusta la lluvia tendré que rezar para que no llueva hasta que el problema esté arreglado! Sé que no es racional ni productivo pero ahora mismo esas goteras ocupan el noventa y nueve por ciento de mi corteza cerebral ¡como si no existieran problemas más terribles en el mundo! A veces me sorprende mi propia estupidez.

sábado, 5 de noviembre de 2011

309

Los hibiscos de la terraza han vuelto a florecer, incluso les han brotado verdes y tiernas hojas nuevas, ignorantes de que ahora lo que toca es terminar, no comenzar.

Si en caso de vida o muerte tuviera que confesar cuál es mi quinta estación probablemente hablaría de estos días de otoño en los que unas hojas caen y otras nacen; estos días en los que, en cuanto sale el sol, zumban todavía algunos insectos tan despistados como esos invitados que aparecen en la fiesta cuando se están recogiendo las mesas; estos días en los que el hielo todavía no ha aparecido pero ya se adivina.

viernes, 4 de noviembre de 2011

308

Creo que esta tarde, por primera vez en mi vida, he asistido a la muerte natural de una mosca. Yo estaba recortándome la barba con la maquinilla cuando la he descubierto posada en la pared. Era relativamente grande y al acercarme para observarla mejor en vez de huir ha caído al suelo, ha zumbado un momento revoloteando boca arriba, ha dejado de zumbar, ha encogido las patitas hacia el centro de su abdomen y ya está, nada más, allí se ha quedado, inmóvil e intacta como una diminuta pieza de orfebrería.

jueves, 3 de noviembre de 2011

307

Es importante aprender a desfallecer. Es importante saber que la inercia, como sucede cuando actúa sobre las naves espaciales, es capaz de impulsarnos más lejos de lo que podemos imaginar.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

306

Sueño con competiciones musicales, viajes eternos en autobús, destartalados colegios mayores, hoteles de mala muerte frente a bellas puestas de sol.

martes, 1 de noviembre de 2011

305

Me consuela que las semanas y los meses tengan un principio y un final. Por absurdo que parezca eso me ofrece la oportunidad de redimirme, la posibilidad de comenzar de nuevo.