sábado, 28 de enero de 2012

El traje del emperador

De que escribir era
el traje del emperador
uno se da cuenta
al dejar de hacerlo.

No hace falta que
un niño lo grite
entre la multitud, eso
no es necesario.

Lo que cabe hacer ahora es
inventar un punto en el horizonte y,
desnudo y con la cabeza alta,
emprender la marcha sin mirar atrás.

13 comentarios:

Portorosa dijo...

Oh.

Ni se te ocurra.

Tu traje es de verdad, Jesús.

Un abrazo.

Epolenep dijo...

si al emperador le quitas la vanidad, queda la verdad...

Jesús Miramón dijo...

Siempre me gustó ese cuento, Porto. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Efectivamente, Epolenep. Cuánto se agradecen las sencillas moralejas de los cuentos infantiles a partir de cierta edad.

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Hice una traducción de aquel poema tuyo que me gustó tanto, me gustaría compartirlo aquí. En caso de que no te convenza dímelo y lo quitaré. Me gustan mucho tus poemas.


HALLAZGOS EN LAS PÉRDIDAS

Las estaciones y los años
han llegado y se han ido.

Media vida cosiendo un edredón
de retales, cada día, pacientemente.
Retales de personas, de hábitos,
creencias, opiniones y prejuicios.
Retales de compras compulsivas,
ira incontrolable, culpas repartidas,
vagos sueños y deseos heredados.
Un edredón que durante las noches oscuras me calentaba
y me protegía de las afiladas aristas del mundo.

Pero las estaciones y los años
han llegado y se han ido.

La manta se ha deshecho, convertida en harapos.
He ido destruyendo, perdiendo, olvidando, deshaciéndome
de todas las murallas
sistemáticamente.
Con la misma paciencia con las que las construí.

Y ahora soy un cuerpo sin piel,
una niña desnuda durmiendo sobre la nieve,
un recién nacido indefenso y tembloroso sobre la paja.

Y el mundo quema
pincha,
araña,
es hermético,
es invierno,
pero es tan bello y precioso,
tan único,
con un sabor tan intenso,
con un sonido tan brutal.

Todavía me queda
amor que dar,
y curiosidad, y anhelo.

Si solamente
pudiese,
con las estaciones, los años,
encontrar una fina capa de seda translúcida
que me permitiese sentirlo todo
de verdad,
pero
sin este dolor,
sin este contacto helado.

Epolenep dijo...

Madre mía, Jesús.

¡Me gusta mucho cómo suena!
Yo tal vez, en lugar de "murallas" diría "protecciones", porque me suena menos duro...es lo único que diría. Pero igualmente me parece increible, es como si lo hubiera escrito otra persona leyéndome la mente...
Muchas gracias, de verdad, por leerlos y valorarlos. Si, de una vez, me pongo a escribir más seriamente, será en parte gracias a ti.

Un beso.

francisco dijo...

Este estar en la cuerda floja del escribir, siempre a punto de caer, es la verdad, este sentirse vestido a veces y otras desnudo. Ánimo amigo. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Siempre a punto de caer, así es. Muchas gracias, Francisco. Un abrazo.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Un abrazo, Jesús.

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, José Luis.

Portorosa dijo...

Me gusta mucho el poema.

Dice pronto y bien cosas que a veces se tratan de explicar en párrafos y párrafos. Supongo que eso es la poesía.

Jesús Miramón dijo...

Exactamente, Porto, eso es la poesía. Me alegro de que el poema de Eponelep te haya gustado. En su blog hay más (y seguro que para un gallego el catalán no es ningún problema... :-)

Desdoblando la esquina dijo...

Pues sí. Demasiada desnudez, a veces.
Tanto ha sido así en mi caso que he tenido que cambiar de identidad en mi blog.
Mi vida es azarosa. ¿que le voy a hacer?
No podía prescindir de pasar por aquí...
Saludos.
Manoli.

Jesús Miramón dijo...

Manoli, se me había pasado este comentario tuyo, perdóname. Y sí, la desnudez en esta precisa época puede ser muy peligrosa. Un beso.