sábado, 28 de julio de 2012

Clandestinidad

Me ha llevado mucho tiempo, seguramente más del necesario, darme cuenta de que mi hijo adolescente tiene derecho a las mismas mentiras y la misma clandestinidad que disfruté yo.

15 comentarios:

Ángela dijo...

Yo todavía lucho contra eso, y mis hijos ya casi peinan canas. Si tú te has dado cuenta ahora, me llevas 30 años de ventaja.
A mí me costó mucho darme cuenta de que no podría evitarles las zozobras de la vida, de que tendrían que atravesar sus penas sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. Duele.

manuelbonino dijo...

Tomo nota, que solo me quedan unos doce años para ir aprendiendo...

Y leyendo tu post acabo de darme cuenta de que no te avisé de la muerte de nuestro Brian. Si vas al pabellón podrás verlo en el hilo "diario de un náufrago" (el primero de todos). Si me dejas un e-mail me gustaría enviarte algo al respecto que creo que te puede gustar leer. Puedes enviármelo a manuelbonino arroba gmail.com

Un abrazo y disculpa de nuevo el que se me haya pasado avisarte antes.

Er Opi.

Jesús Miramón dijo...

Zozobra, esa es justamente la palabra, Ángela. La suya y la nuestra.

Nuestros hijos se van, se van, esto es inevitable desde muy pronto, siempre se están yendo o tal vez, como probablemente les sucedía a nuestros padres, en realidad es un efecto óptico y somos nosotros quienes inadvertidamente ralentizamos el paso haciendo que el mundo parezca precipitarse a nuestro alrededor.

Yo he acuñado una fórmula, en realidad la única efectiva, para afrontar científicamente la adolescencia de nuestros hijos: cruzar los dedos.

Un beso, Ángela.

Jesús Miramón dijo...

¡Opi! Tu aparición me ha devuelto de golpe toda una época en la red, una época que comenzó muy bien y acabó muy mal.

Lamento mucho el fallecimiento de Brian. Sé que estaba enfermo desde hacía muchos años, de hecho creo que ya lo estaba cuando yo entré por primera vez en El Pombo. Lo siento mucho.

Johnnie Walker

Elvira dijo...

Pues a cruzar los dedos, querido Jesús. :-)

Debo reconocer que mi hija me dio pocos sustos en esa edad difícil. Pero aceptar que se van, aceptar que viven sus peligros, aceptar que no se los puedes evitar, es ardua tarea. Pero imprescindible.

Besos

NáN dijo...

En esto, os llevo ventaja a todos: tuve que hacerle recordar a mi compañera lo que ella había sido, lo que yo había sido; recordarle que no los puedes proteger de todo (tampoco a nosotros mismos, que solo la confianza les da la fuerza.

Como resultado de esa larga conversación, lo dejó en mis manos cuando cumplió 15 años y le dejé "hacer el tonto" (como lo había hecho yo y había sobrevivido). Y lo hizo como todo hijo de vecino.

El resultado ha sido excelente.

Solo en una cosa fui inflexible, y además se lo razoné hasta que lo interiorizó: alcohol y vehículo a motor es una gilipollez.

Jesús Miramón dijo...

Elvira, mi hija tampoco me dio sustos, de hecho su adolescencia fue un bálsamo, pero, ay, el chico ha resultado ser muy distinto... En algunos aspectos, sobre todo en lo que a sustos se refiere, es como si fuese hijo único. Cruzamos los dedos y confiamos en su inteligencia, ¿qué otra cosa se puede hacer sin caer en el estalinismo?

Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Sí, es cierto, debemos recordar lo que nosotros fuimos, Nán, eso es primordial, importantísimo. Y hablas también, como yo lo hago siempre que pienso en este tema, de supervivencia. Porque de la adolescencia se sobrevive, no hay verdad más cristalina que esa.

Ojalá en nuestro caso el resultado sea tan excelente como en el tuyo.

Un abrazo.

Portorosa dijo...

Yo le voy viendo las orejas al lobo, y tengo la sensación de que nada más empezar ya empiezo a NO hacer nada de lo que tan claro veía...

¡¡Brian se ha muerto!!
Qué pena, qué noticia tan desgraciada. Yo también lo traté algo en mi breve paso por el Pabellón de Reposo (?), y luego vino por mi blog de vez en cuando, siempre demostrando una inteligencia y una sensatez fuera de lo normal. Me apena mucho que se haya muerto. Ni sabía que estuviese enfermo.

Lo siento.

Un abrazo, Jesús.

Paco Principiante dijo...

El otro día, en estas tardes de verano en las que estamos, me dijo mi hijo "Papá, dejame dar una vuelta a la manzana en bici".

Venga, vale. Me pongo aquí y te veo, luego te das la vuelta.

No, papá. Yo solo. Tú te quedas aquí, y yo voy solo.

Los 50 segundos más largos de mi vida. Cuando lo vi aparecer por la esquina sonriendo y con el pelo agitado por el aire, me parecía que venía de la guerra.

¡Cuánto me acuerdo de mis padres con estas cosas!

Jesús, qué suerte tienes al poder hablar con ellos de estas cosas y "reconciliarte" por su sobreprotección y tu cabezonaría de entonces. (Un consejo) Ya les estás llamando!!

۞ Rociolat ۞ dijo...

Jova!!!. yo tengo a mi hija que desde los 14 estaba empeñada en llevarme la contra, me discutia todo, cree que ella tiene la razon en todo...

Hoy tiene 16 y esta mas concentrada en pensar un poco mas, porque aun cuando deje que me dejara en ridiculo un par de veces adelante de mis conocidos, hubo una vez en que yo la deje en ridiculo y asi fue aprendiendo a no ser tan impulsiva, entonces ahora se piensa mejor lo que dice.

Lo de no hacer nada en casa tambien era una constante lucha, hasta que tome una decision importante de que no recibiera ningun tipo de ayuda con la limpieza de su habitacion, ni su ropa, hasta que se comprometio a ayudar a limpiar su espacio, y acordamos que en la semana no se limpia su habitacion, hasta que el finde ella lo haga.

Con los permisos para salir en principio eran un par de horas, hasta que un dia me pidio salir con un chico que aparentemente era su enamorado, pero ella no lo decia y quedamos que a cierta hora debia estar en donde yo la iria a buscar, pero no llego, tardo casi 40 minutos mas tarde, no me llamo al movil, no respondio mis llamados, me fui, cuando ella llego, me insistia a mi movil, llegue a casa espere casi una hora para ir a buscarla y de regreso a casa se excuso todo el rato, pero a partir de alli, le costo volver a salir con permiso, porque por lo menos se acabaron los permisos por un buen tiempo hasta que se responsabilizo.

Hoy sale y llega antes de tiempo...Tambien la he observado largamente como le molesta que le llamen " infantil ", eso la pone como una moto, por lo menos cuando se esta poniendo inconsecuente le llamo INFANTIL y reacciona tratando de demostrar que no lo es.

Y lo final, pues que cuando miente le he dicho que tiene un signo caracteristico en el movimiento de los ojos y se toca mucho la nariz como Pinocho, el del cuento infantil, ella siempre se rie y termina por decir la verdad...Ademas de preguntarme siempre como se que ella miente, y le digo que es instinto de madre y ella refunfuña que como las madres vamos adivinar TODO.

Besos Jesus

Jesús Miramón dijo...

Querido Porto, NO hacer con nuestros hijos lo que tan claramente veíamos que SÍ íbamos a hacer es, ahora lo sé, algo absolutamente natural. En la arena todo cambia pero lo importante es no acabar nunca de aprender y tratar de mantener el rumbo (ya sabes, a veces a través de las tormentas).

Sí, es una pena lo de Brian. Cuando yo supe de él, hace ya muchos años, en un foro llamado El Pombo, anterior al Pabellón, ya estaba enfermo. Su lucha fue muy larga, muy duradera, pero finalmente la perdió. Que la tierra le sea leve.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

El miércoles pasado estuve con ellos y el resto de mi familia, Paco, en su huerto del pueblo. Dentro de poco celebrarán sus bodas de oro y volveremos a reunirnos para celebrarlo.

Cuántas veces pienso ahora en los disgustos que les di cuando tenía la misma edad y el mismo egoísmo que en este momento tiene mi hijo Carlos... Pero recordar su paciencia y cómo lo llevaron me ayuda muchísimo.

Qué bonito lo que cuentas de esa vuelta en bici de tu niño, ¡puedo imaginar perfectamente esos cincuenta segundos!

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Ay, Rociolat, a mí me costó comprender que me mintiera. ¡A mí no tenía por qué mentirme! ¡Yo era un padre comprensivo, dialogante, blá blá blá! Pero no, yo soy el padre y ¿por qué mi hijo debería hacer algo tan distinto a lo que hice yo? Porque yo mentí muchas veces y sin remordimiento alguno, desde luego que lo hice, oh, sí.

No me gusta. Me da miedo, me da pánico que pueda verse involucrado en asuntos turbios, que se enganche a las drogas, qué se yo. Pero por respetar debo respetar incluso sus errores y confiar no solamente en su inteligencia sino en la pura suerte.

Besos, Rociolat.

Portorosa dijo...

Algo parecido a lo de Paco sentí yo anteayer y hoy al dejar por primera vez que mi hija Paula fuese sola a la compra. En Vicedo, que es un pueblo, y acompañándola además medio camino. Estaba entusiasmada, y lo cierto es que lo ha hecho muy bien y yo estoy contento; ¡pero qué nervios, esa calle que tenía que cruzar!

Hoy comentaba con unos amigos que yo volvía solo del colegio con ¡6 años! Con la edad de mi hijo, a quien no le dejaría hacerlo no loco...

Abrazos.