jueves, 30 de agosto de 2012

Agotamiento

Comienzo a sospechar que estoy agotado o a punto de agotarme. No cansado, no sin fuerzas para continuar adelante, sólo casi vacío de algo que merezca la pena ser contado. No pasa nada. Es normal. Son demasiados años escribiendo aquí. Tal vez debiera tirarme por la borda y contemplar desde el agua cómo me alejo. Tal vez debiera coger el toro por los cuernos y abrirme con ellos las tripas. ¡Alto! ¡Basta! Nada de exageraciones ridículas, ¿no te da vergüenza? Por favor.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Un mal que se está haciendo muy común

Camilo

José Luis Ríos Gabás dijo...

Te ha pasado otras veces, acuérdate. Según cuentan algunos fotógrafos, si das vueltas bastantes veces por la misma calle, las fotos van adquiriendo más profundidad, ya me entiendes.

Un abrazo solidario

giovanni dijo...

Das testimonio de tu respiración y me gusta escucharla.
Un abrazo 'hermanal'

Portorosa dijo...

Yo también creo que estas etapas son normales, que vienen de vez en cuando, y que por lo general como vienen se van.
A veces, por lo que sea, simplemente no tenemos ganas de contar, de escribir o de pensar; otras, necesitamos un golpe de timón y variar un poco el rumbo. Mantener algo así día tras día, año tras año, es difícil; casi objetivamente difícil, creo yo.

Tampoco te exijas de más; esto es lo que es, surgió de ti, y debe ajustarse a lo que tú quieres. Tú cambias, subes, bajas, te alegras y te entristeces, te animas y te desanimas. Y esto, escribir aquí, eres tú.

Sin rasgarnos las vestiduras, como bien dices: si al fin y al cabo de lo que se trata es de vivir (y hay muchos modos de hacerlo).

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

La inminencia del otoño ha venido a consolarme. No sentir calor es media felicidad.

Un abrazo.