sábado, 3 de noviembre de 2012

Como tú

Mira, en realidad la vida es lo que sucede. Pero te comprendo, cómo no habría de hacerlo si soy como tú.

14 comentarios:

Elvira dijo...

Pues mira, lo que hace más daño cuando uno está en un bache, es que el otro te trate como si a él/ella no le pudieran pasar estas cosas. Porque él es diferente, más listo, más valiente, más guay, lo que sea.

Eso que tú dices, "pero te comprendo, cómo no habría de hacerlo si soy como tú."... eso es mano de santo. Eso ayuda. Lo otro te hunde más.

Un beso

Ángela dijo...

Tiene mucha chicha la frase, Jesús. Y lo que dice Elvira es una lección.
Gracias a los dos.

Jesús Miramón dijo...

A lo largo de mi experiencia de años hablando cada mañana con decenas de personas diferentes he llegado a la conclusión de que, básicamente, todos los seres humanos somos muy parecidos. Esto es algo que saben bien los cirujanos y forenses: mi bazo no es distinto al de Shakespeare o el de Alejandro Magno, y lo mismo puedo decir de mis pulmones o mi corazón.

Escribí que la vida es lo que sucede porque a veces nos olvidamos de lo más sencillo. Pertenecemos a una especie que en un momento dado trascendió la realidad para interpretar el mundo a través de la imaginación.

Ya sabéis que estoy combatiendo una crisis de ansiedad que, gracias sobre todo a la ayuda directa de amigos y amigas (muchísimas gracias, Elvira, no sabes cuánto te lo agradezco), poco a poco voy rindiendo. Poco a poco y muy poco cuando llueve. ¡Con lo que a mí me gusta la lluvia y cómo me afecta ahora! La ansiedad como patología mental es (lo leí en el libro que me prestaste, José Luis, muchas gracias) una interpretación errónea de la realidad, una invención estéril de nuestra imaginación, un descontrol de los avisos y las intuiciones, luna lectura desafinada de las señales que el mundo nos envía.

He conocido a muchas personas que padecieron ansiedad. En mi propia familia (madre, hermanos) la ha habido. Como desde el primer momento decidí no ocultarla he sabido también de otros casos y, ¿sabéis?, pensaba en ello al escribir ayer. Soy como tú. Soy como vosotros. Nadie está a salvo de la fragilidad, de la pérdida, nadie está a salvo de las enfermedades y los accidentes, nadie está a salvo de interpretar incorrectamente lo que sucede a su alrededor. Todos somos como tú. Todos sois como yo.

No sé si realmente avanzo o más bien me lleva la corriente pero sí se que nos necesitamos los unos a los otros, sí sé que lo que caracteriza a nuestra especie, lo que nos hace seres humanos, es esta necesidad de comunión, de reconocimiento, de aprendizaje, compasión y consuelo.

Elvira, Ángela, un beso.

Elvira dijo...

Tienes toda la razón, Jesús. Y lo explicas con una autenticidad y honestidad que me emociona. Me alegro de ser tu amiga, de verdad.

Un fuerte abrazo a los dos

NáN dijo...

Ah, como últimamente apenas recorro el blogocoso, no lo sabía.

Te entiendo porque soy como tú y ya me ha pasado dos veces. Luego se va por donde vino... pero luego no es ahora.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Luego no es ahora, es cierto, pero tú y Elvira sí sois ahora.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Yo también soy como tú, pero con menos acierto para comunicar de forma tan sensible y a la vez directa eso que te pasa, que nos pasa, que nos sucede, como la vida. Un abrazo

José Luis Ríos Gabás dijo...

Un abrazo, Jesús, tenemos que quedar.

José Luis Ríos Gabás dijo...

¿Has visto los chopos?

Jesús Miramón dijo...

Anónimo, a veces escribir consiste en poner en voz alta no solamente lo que piensa quien escribe sino lo que pensamos los demás. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

¿Son los chopos que hay junto a la autovía entre Binéfar y Barbastro, cerca de Monzón, ese bosque amarillo de aspecto frágil y arrebatador? Sí, los he visto o, más bien, los he disfrutado.

(A ver si podemos vernos el próximo fin de semana, ¿vale?)

José Luis Ríos Gabás dijo...

A esos me refería, ya veo que los has visto y disfrutado. Nos llamamos hacia el final de la semana, para ver si podemos quedar.

Un abrazo

Javier dijo...

Esta época es mala para las personas que tienen trastornos de ansiedad, pero recuerda, el tiempo juega a nuestro favor.
Las estaciones, nuestros hijos, los estados de ánimo, la crisis........todo va cambiando con el transcurso del tiempo y tenemos que creer con todas nuestras fuerzas que es para mejor.
Un abrazo muy fuerte.
Javier

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, hermanito.


(Estoy muchísimo mejor)