martes, 20 de noviembre de 2012

La época

Amanecer frío y gris de noviembre. Niebla alta que oculta el campanario de la iglesia de San Pedro. Por las escaleras suben las voces de la radio de la cocina hablando de las mismas cosas que ayer y mañana. Siento cómo la desesperanza comienza a anidar en mi corazón e intento combatirla, pero estoy cansado, acabo de levantarme de la cama y estoy cansado. Despierta, despierta y ponte en pie, la época que te pondrá a prueba ya está aquí.

11 comentarios:

Elvira dijo...

A mí me ayuda un "chute" de vitamina C. Me da fuerza, vitalidad y ánimo por las mañanas. Es que no digiero bien las naranjas, mandarinas o kiwis, así que me tomo una pastilla masticable.

Un comentario muy prosaico ante tu entrada tan bella. Pero es que yo no soy poeta!

Besos, Jesús!

Ángela dijo...

Yo, como Elvira, voy a lo práctico: quita la radio o cambia de emisora. ¿En qué te ayuda escuchar una y otra vez lo que ya sabes? ¿Te pegarías un martillazo en un dedo voluntariamente nada más levantarte por la mañana? Cuídate.

Jesús Miramón dijo...

Tal vez fue la niebla, no dormí bien o, simplemente, a veces uno no se levanta con el mejor ánimo. Ahora, ya de noche, estoy mucho mejor.

Creo que este invierno será de niebla. Binéfar es un lugar de nieblas persistentes y duraderas. Quienes vivimos aquí estamos acostumbrados, forma parte de la identidad de este lugar.

Elvira, Ángela, un beso.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Yo creo, aunque no tengo pruebas, que el paisaje influye mucho en nuestro estado de ánimo. Y el tiempo meteorológico también. ¿Cómo va a ser lo mismo despertarse en Seira, por ejemplo, rodeado de ese otoño clásico de tonos amarillos o pardos que despertarse en otro lugar rodeado de espacios anodinos o con niebla espesa y persistente? Cada ambiente despierta determinados pensamientos, sensaciones, asociaciones...Hace falta un esfuerzo prácticamente continuo para mantener un estado de ánimo equilibrado, no cuesta abajo, es lo que me pasa a mí y seguramente a algunos de vosotros.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Un esfuerzo prácticamente continuo para mantenernos equilibrados y afinados, eso es.

Un abrazo, José Luis.

Angela dijo...

José Luis, estoy de acuerdo en que el paisaje influye en nuestro estado de ánimo, pero un mismo paisaje no nos influye a todos de la misma manera.
A mucha, muchísima gente, el paisaje de las grandes praderas les aburre. A mí me provoca una extraordinaria sensación de plenitud.
Este tema daría mucho de sí.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Creo que el tema daría mucho de sí, Ángela, como muy bien dices. No conozco las grandes praderas más que de las películas, me imagino que serán espacios abiertos, de los que en España no abundan, o yo no conozco. Lo más parecido a eso que está cerca de Binéfar, espacios abiertos, diferentes, serían algunas zonas de Los Monegros, la zona llamada de la Valcuerna, por ejemplo, aunque creo que es paisaje estepario. Supongo que la publicidad, el cine, la televisión,,, tienden a crearnos unos estereotipos de paisaje agradable, simplificando la cuestión. Es interesante este tema.

Un abrazo

Heart on dijo...

Jo, tema intersantisimo este del poder que tiene el paisaje y la meteorologia sobre uno. Ojalá lo retomeis pero hoy me quedo con la última frase de tu texto, jesus, me ha parecido S u p e r e s t i m u l a n t e. Tenemos amte nosotros una época que nos va a poner a prueba de verdad. A por ella!!!

NáN dijo...

algo que aprendí: se puede diferenciar un estado depresivo por causas psicológicas del causado por un desequilibrio químico (el primero requiere psicoterapia y el segundo química en pastillas), porque en el primero se tiene insomnio al acostarse, dando vueltas a las cosas: en el segundo es fácil dormirse, porque se está agotado, pero uno se despierta demasiado pronto. Y cansado.

Jesús Miramón dijo...

A mí el paisaje desolado de los Monegros me gusta muchísimo, es una de mis referencias. Y es obvio que el paisaje y la meteorología afecta a nuestro estado mental e incluso nuestra educación. Un saludo, Heart on.

Jesús Miramón dijo...

Yo no sé lo que me pasa, Nán, creo que es una mezcla de todo un poco, imagino que he ido dejando pistas por aquí. Eso sí, no estoy tomando pastillas químicas, me estoy tratando con remedios naturales y me está yendo muy bien, aunque algunos días uno está más flojo que otros.