viernes, 10 de febrero de 2017

Desiertos de color incierto

Hace horas que la noche
cubrió este lugar del mundo.

En Siberia yacen mamuts congelados
en la turba helada.

El humilde río de mi ciudad fluye
al otro lado de la calle
a merced de la gravedad rumbo
hacia el remoto mar abierto.

La estación internacional espacial
orbita alrededor del planeta y
los astronautas hacen fotografías
en las que no aparece nadie salvo
estuarios de colores,
cordilleras espectaculares y
desiertos de color incierto.

Qué frágil y delicado es
acariciar siquiera
qué significa todo esto.

5 comentarios:

JL Ríos dijo...

No estoy seguro, como casi siempre, pero quizás la poesía, la música, nos acercan un poco, muy poco, realmente.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Siento mucho el tono de mis últimos posts. Ya te comenté en el paseo que dimos junto al canal que no estaba en mi mejor momento.

Hoy ha venido Paula, delgada como un pajarito de invierno, y al abrazarla he tenido cuidado de no romperla.

Ella me lee siempre y me ha dicho que no hace falta que haga nada para que se sienta más a gusto, que me quiere como soy, con mis virtudes, mis defectos y mis problemas (a los padres jóvenes: esto es lo que sucede cuando tus hijas son adultas y te aman). Ha sido lo mejor que ha podido decirme.

Un abrazo, José Luis. M. se alegró mucho de saber cómo les iba a su ex alumnos-tus hijos.

JL Ríos dijo...

Afortunadamente cuando los hijos se van haciendo mayores, como bien dices, después de esa etapa en que solo ven nuestros defectos y frustraciones, llega otra en la que nos quieren como somos. No te disculpes por el tono de algunos post, somos así, unos días optimistas y otros no.

Un abrazo

Portorosa dijo...

El tono no es el más alegre. Pero el poema es precioso.

Jesús Miramón dijo...

Al principio no era un poema. Bueno: sí era un poema pero todavía no lo sabía y lo escribí en prosa. Fue después cuando descubrí qué había que hacer para que lo que era en realidad saliera a la luz. Pasa a menudo. Un abrazo, querido Porto.