jueves, 16 de marzo de 2017

Poca vergüenza

Un día absolutamente anodino. Trabajé bien, sin problemas, disfrutando de conocer temporalmente a otras personas. Para comer hice una pizza de tomate frito, mozarella, pimientos, cebolla y atún. Por la tarde M. tenía reunión de evaluación en el instituto. Cuando se fue yo dormía la siesta en el sofá. En ningún momento de la jornada tuve un momento de ansiedad, incluso mi tinnitus ha dejado de ser permanente salvo cuando, como en este mismo instante, lo he recordado.

Pero ¿de qué puedo quejarme yo? ¿Cómo puedo ser tan egoísta y banal? Tal vez ahora mismo familias enteras están cruzando el mediterráneo sobre una lancha neumática huyendo de la guerra, por no hablar de las que una vez aquí, hayan nacido en España o en el extranjero, no tienen recursos económicos y dependen de Cáritas, los servicios sociales o los bancos de alimentos. ¿De qué cojones puedo quejarme yo?

A veces creo que escribir este diario durante tantos años ha acabado convirtiéndome en algo que no me gusta: un viejo adolescente y narcisista mirándose continuamente el ombligo. Sí, lo creo. Cada día veo algunos de los problemas reales que afectan a la gente y luego vengo aquí, me siento frente al ordenador acompañado de un vaso de whisky o de bourbon, y escribo sobre mí. Qué poca vergüenza.

6 comentarios:

arponauta dijo...

tus problemas son reales y puedes quejarte.
faltaría más.
que todo podría ser peor, bien cierto.
que todo podría ser mejor, más cierto aún.

Jesús Miramón dijo...

No estoy seguro al cien por cien de que mis problemas sean reales, ni siquiera sus síntomas. En realidad desde que tengo uso de razón no estoy seguro al cien por cien de que nada de lo que me rodea sea exactamente real. Creo que escribo para fijar, como lo haría una fotografía o un dibujo, lo que no sé si es real, y así convertirlo, de algún modo, en algo real: un testimonio.

Portorosa dijo...

Cuando te digo (te decimos) que escribes bien, no quiero decir solamente que elijas las palabras adecuadas y las coloques de una forma que queda bonito, sino que lo que escribes, por muy personal que parezca ser, en realidad es general. Vale para muchos más que para ti. Si no sonase demasiado grandilocuente te diría que es universal, como universales toda la buena literatura, que siempre sobrepasa a su autor a sus aparentes temas.

Así que no te avergüences, que no es egoísta. Al contrario.

Portorosa dijo...

... como universal es...
... a su autor y a sus aparentes temas.

JL Ríos dijo...

Portorosa lo dice mejor que yo, que pienso lo mismo.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Queridos Porto y José Luis, muchas gracias y un abrazo fuerte.

Siempre dudo.